Hace ya muchos meses que España no es la que era en #Fútbol masculino. Cada partido es un sufrimiento y los equipos más débiles sacan los colores a una selección que hace ya demasiado tiempo que tiene muchas estrellas y muy pocos jugadores de fútbol. En el último partido, anoche, vimos a una selección incapaz ya no de marcar un gol de manera sostenible, sino de dejar su portería a cero.

#Iker Casillas ya no es el portero de la selección, solo la persona que ocupa el puesto hasta que el entrenador entienda que ya no hace falta disimular más y es hora de apostar por la victoria. Empieza a recordar demasiado a esos tiempos, creíamos que olvidados, en los que los titulares de la prensa marcaban el devenir de la selección y la alineación que cada concentración del equipo acabaría por dar.

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Eso pareció cambiar con la llegada al banquillo de Luis Aragonés, el único capaz de decir a todo el mundo que este deporte se gana con jugadores de fútbol, que el carnet de identidad está muy bien para enseñárselo a la policía cuando te lo requiere y para demostrar tu identidad en los aeropuertos pero que en el campo solo importa quién mete más veces la pelotita en la portería rival.

Ahora hemos vuelto a los clásicos, cuando los jugadores se agarraban a los puestos como los percebes a las rocas de la costa gallega y no importaba lo que fueras hacer sino lo que ya habías hecho. Cada partido de la selección es una sangría de credibilidad que cada día arrastra más a la roja hacia los tiempos de la maldición de cuartos y las famosas frases del tipo "Son muy buenos, pero no pasan de cuartos de final".

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En breve se enfrentarán en un partido de clasificación contra Luxemburgo. Debería ser un partido de trámite, por calidad podrían haber ido los juveniles, pero ahora mismo es una final que no sabe nadie si la selección española va a lograr ganar. Ahora tienen que decidir si esto será el primer partido del camino hacia la siguiente Eurocopa que conquiste la selección o el siguiente peldaño en su descenso hacia la mediocridad en la que vivían. Ellos deciden.