Hubo una época en la que el #Fútbol era bueno. Una época en la que los dorsales correspondían con la posición del jugador, llevando el portero el número 1, los defensas se repartían los números del 2 al 5; el mediocentro defensivo era el número 6, dejando los números 7 y 8 para los extremos; el mediapunta era el número 10 y los dos delanteros correspondían los números 9 y 11. Para los futbolistas hubo un tiempo en la que su profesión les permitía vivir cobrando lo que merecen por lo que hacen. Donde no había, siquiera, publicidad en las camisetas. Un tiempo en la que los jugadores no llevaban el nombre a la espalda porque lo importante no era la individualidad, sino el equipo.

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Durante un largo período de tiempo las botas eran negras, sin leopartos, sin colores fluorescentes para desviar la atención del espectador.

Una época en la que la rivalidad con tu vecino llegaba muy lejos tan sólo por el fútbol. Donde un derbi importaba lo mismo que casi toda la temporada entera. Corrían unos tiempos en los que de verdad la gente iba a ver el fútbol. Hubo una época en la que el fútbol era fútbol. No como hoy en día. Hoy en día interesa más ver si el fichaje de 90 millones de euros ha vendido más camisetas que el que costó 89 millones de euros. A día de hoy, cuenta más saltar 1'2 metros que correr 20 metros en sprint para ayudar a tu equipo a presionar de la mejor de las maneras.

Ésta es una época en la que, casi por obligación, los aficionados al fútbol más pequeños se compran los últimos modelos de botas que sus ídolos sacan a la venta sólo porque les hace parecer mejores jugadores.

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Los futbolistas llegan a cobrar casi más sueldo por contratos publicitarios con marcas de moda o belleza que por dedicarse al fútbol. Ésto anterior sin nombrar las auténticas barbaridades económicas que sus cuentas bancarias ingresan. Numerosos clubes son capaces actualmente de permitirle al delantero estrella lucir el número 45, o al centrocampista titular el 80 o incluso al defensa central el 77. Hubo una época en la que el fútbol era fútbol. Y no es ésta.