La Real Academia de la Lengua Española define la simbiosis como una "asociación de individuos animales o vegetales de diferentes especies, sobre todo si los simbiontes sacan provecho de la vida en común". Aplicado a las personas podemos decir que se trata de dos o más individuos los cuales se aprovechan todos de todos. Pero aterrizando en lo que nos interesa, el #Fútbol, se puede decir que la simbiosis entre dos futbolistas se produce cuando las virtudes de uno de ellos potencian las cualidades del otro o, en su defecto, minimizan sus errores.

Esta relación simbiótica, en el caso de la selección española, tiene dos nombres y apellidos más que conocidos.

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Diego da Silva Costa y Francisco Alcácer García. El primero, el hispano-brasileño, es un delantero centro más que consagrado en Europa, y sus números le avalan. En la temporada 2012/13 y con Radamel Falcao como delantero titular del Atlético de Madrid, Diego consiguió anotar 20 goles en todas las competiciones. Al año siguiente, con la marcha del colombiano al Mónaco, se convirtió en el delantero centro titular colchonero y sus estadísticas fueron brutales. 27 goles en liga, 8 en Champions League y otro más en Copa del Rey. Un total de 36 goles en un año increíble para el ariete. Estos números le sirvieron para firmar por el Chelsea, club en el que milita actualmente y en el que ha conseguido marcar 9 goles en 7 partidos de Premier League. Una auténtica brutalidad para un delantero que, ni por asomo, está al nivel de Cristiano Ronaldo o Lionel Messi.

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En el caso del segundo, su consagración aún no ha sido máxima. Se encuentra en un momento de la carrera de cualquier futbolista con proyección a ser una estrella en el que sorprende a casi cualquier defensor que no le conozca y te aporta algo nuevo sobre el verde que no tenías antes. En la temporada 2012/13 tan sólo consiguió anotar 4 goles, cuando se encontraba en las filas del Getafe. Al año siguiente llegó al Valencia, donde anotó hasta 14 goles en las tres competiciones que disputó. En esta temporada 2014/15 lleva 4 goles en 7 partidos y promete muchos más.

Que el rendimiento de Diego Costa en la selección no está siendo el esperado debido a lo que hace en el Chelsea es obvio. Que hay que sacrificarlo y mandarlo al banquillo como cierto sector de gente pide, no. El ejemplo claro lo tenemos en el gol ante Eslovaquia el otro día. Si analizamos la jugada, en la zaga se encuentran tres defensores eslovacos y, entre ellos, están Paco Alcácer y Diego Costa. El centro viene desde la banda de ataque izquierda española, por lo que el defensor más pegado a esa zona está más pendiente de intentar cortar el centro que de marcar a un hombre español.

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Justo antes de producirse el golpeo de balón hacia el área, podemos ver como Diego Costa realiza un desmarque hacia la frontal del área a sabiendas de que los defensores le seguirían y su compañero podría quedarse en una posición mucho má cómoda. Como era de esperar, un defensor eslovaco sale detrás de Diego Costa. El segundo, el que en teoría tenía que marcar a Paco, cae en la trampa de salir también a por el hispano-brasileño, conocedor de su peligro cerca de la portería rival. ¿Resultado? Paco Alcácer consigue controlar completamente solo casi en el área pequeña rival y anotar el gol del empate.

¿Qué conclusión podemos sacar de este análisis? Que al igual que Luis Aragonés lo hiciera con Villa y Torres en su día, con centrocampistas de la calidad de Iniesta, Silva o Koke, la selección española necesita dos hombres arriba que se generen espacios mutuamente para multiplicar la peligrosidad del ataque español. Confiemos en que esta noche, Vicente del Bosque, sepa capaz de verlo y estos dos jugadores estén en el once titular. La simbiosis es más que evidente.