De todos es conocido, y más en los últimos años, que la posesión del balón es un factor del juego casi vital en el #Fútbol. Numerosas teorías sobre la posesión existen en este deporte, pero quizás la que mejor nos viene repasar es aquella que enuncia, de una u otra manera, lo siguiente: "La posesión de balón no sirve sólo para atacar. Obviamente, a través de ella generas tus ocasiones de peligro que, a veces, consigues transformar en gol. Mediante ella, también, te defiendes. Si al fútbol se juega con sólo un balón y eres tú el que lo tiene, el otro equipo no puede anotarte gol".

Si repasamos los grandes equipos en la historia, la mayoría se basaron en la posesión.

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El Milan de Arrigo Sacchi, el Fútbol Club Barcelona y, si apuramos un poco, hasta el Bayern München, aún sin haber obrado grandes gestas, de Josep Guardiola; la actual Juventus de Turín o, mejor dicho, las de hastaa hace un año dirigida por Antonio Conte, La selección alemana de Joachim Löw, la Holanda de Guus Hiddink o la España de Luis Aragonés de la que posteriormente cogió el relevo Vicente del Bosque. Si nos fijamos en las estadísticas, hasta el actual Real Madrid, equipo contragolpeador, gana en la posesión.

Sin embargo, hay un equipo para el que la posesión es una maldición. El Atlético de Madrid del Cholo Simeone basa su juego en una férrea defensa, un juego aéreo brutal, posiblemente el mejor del mundo, y también en la presión asfixiante a sus rivales para sacar provecho de todas y cada una de las ocasiones que consigan generar.

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Diego Pablo no posee una plantilla apropiada para jugar el balón durante más de dos minutos seguidos con un rival encerrado y consiguiendo crear superioridades.

Muchos pueden pensar que quizás, con Arda Turan, Koke y Griezmann, podrían hacer un juego más bonito. Pero la realidad es que Antoine Griezmann es un jugador que aprovecha de maravilla los espacios a la espalda de la defensa, con un uno contra uno espectacular y una velocidad endiablada. El genio de Bayrampasa, por su parte, goza de una calidad individual excelsa, con una capacidad de asociación fuera de lo normal, pero no con unas piernas hechas para retener el balón y organizar el juego de un equipo entero. Koke sí que podría ser, y es, el jugador que más intenta hacer jugar al Atlético de Madrid.

El Atlético de Madrid, a pesar de ser un grandísimo equipo, no necesita ni sabe jugar con una posesión de balón elevada. Seguramente, los datos que muestran que el conjunto colchonero ha aumentado el porcentaje de su posesión de balón en un 4'8% (46'3 antes y 51'1 ahora) son la más clara explicación de por qué los de Diego Pablo no son exactamente iguales que el año anterior. Pero tampoco se podía esperar un equipo que repitiese lo mismo, y se venía advirtiendo desde hace tiempo.