Llevo un buen rato pensando en cómo afrontar este artículo. Quería poner un adjetivo al partido que hicieron anoche los hombres de Diego Pablo Simeone en la máxima competición continental y la verdad es que no se me viene a la cabeza el adecuado. No hay adjetivo para describir un partido en el que, siendo un equipo acostumbrado a no tener la pelota, consigues un 56% de posesión. No lo hay tampoco para definir un encuentro en el que consigues chutar 27 veces, de las cuales nueve van a puerta convirtiendo cinco goles. Es decir, más del cincuenta por ciento de acierto. No hay una palabra que sea capaz de expresar el hecho de que, tras sufrir diversos ataques de la prensa española diciendo que "el Atleti sólo sabe meterlas a balón parado", cuatro de tus cinco goles vengan de jugada normal, por abajo, jugando con los buenos, los que saben.

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Pero sobre todo, sobre todo, y es el detalle que más me gustó, no hay adjetivo para describir que los cinco goleadores de tu equipo fueron el capitán, Godín, la joya de la corona de tu cantera, Jorge Resurrección, y los tres fichajes que estaban más que cuestionados, Mario Mandzukic, Antoine Griezmann y Alessio Cerci. Pero como desde siempre he sido una persona muy ruda y perseverante para lo que quiero, me he empeñado en ponerle un adjetivo al partido que anoche hizo el Atlético de Madrid en el Vicente Calderón. Y el más adecuado que he encontrado es que los hombres de rojiblanco hicieron un partido excelso.

Lo cierto es que el Atlético no tiene jugadores como Cristiano, Messi, Robben, Hazard o Agüero que sean capaces de marcarte un hat-trick de la nada y resolverte el partido.

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El Atlético tiene jugadores que saben que son mejores cuando se asocian con el compañero de al lado. Esa es la consigna antes de los grandes partidos. Porque anoche, lo piensen así o no, era un gran partido. No hacía falta más que ver la clasificación. El Malmö visitaba el Vicente Calderón empatado a puntos con el Atleti. Era vital la victoria.

Lo sabía Simeone. Lo sabía Arda. Lo sabía Koke. Lo sabía Griezmann. Lo sabía Mandzu. Lo sabían todos. Podemos resumir el partido en: si los balones por alto no entran, usemos a nuestros locos bajitos. Y así fue. Se juntaron tres futbolistas como Koke, Arda y Griezmann para crear un juego que maravilló al Calderón. Sumado a una enorme movilidad de Mandzukic, las internadas de Juanfran, que anoche fueron más habituales y efectivas que de normal, los tiros desde fuera de Siqueira, que estuvo bien cerquita de mandar dos al fondo de la red, e incluso hasta Mario Suárez se animó a llegar un par de veces desde segunda línea.

En definitiva, un partido excelso en el que se juntaron los que saben para jugar a #Fútbol y como resultado dieron una de las mayores victorias en la historia de la #Champions League para el Atlético de Madrid.