Yo soy de Albacete, o sea, español, y me gusta el fútbol, es decir, que mis equipos son el Albacete Balompié y la selección española. Al terminar la pasada temporada, hace escasos meses de ello, la felicidad llenó las calles de Albacete en general y de los aficionados al fútbol en particular, tras años de sufrimiento, penando deportivamente en 2ª B y soportando gestiones bochornosas en los despachos, el Alba consiguió brillantemente el ascenso a Segunda División, la vuelta a la Liga de Fútbol Profesional, tras haber quedado campeón de su grupo varias jornadas antes de terminar la temporada regular, consiguiendo el ascenso en la primera ronda del play-off y quedando también campeón de toda la categoría al vencer en el play-off de campeones al Racing de Santander.

Anuncios
Anuncios

Y, por si todo lo anterior fuera poco, la situación en los despachos estaba normalizada y el panorama estaba despejado de los nubarrones económicos que habían tenido a la entidad al borde de la desaparición.

Y además era año de Mundial, los aficionados albaceteños nos disponíamos a encadenar la felicidad local con las satisfacciones que nos iba a proporcionar nuestra selección en el campeonato de Brasil.

Mas poco dura la dicha en la casa del pobre, el equipo nacional español hizo en Brasil un campeonato bochornoso, fuimos derrotados y eliminados en la primera fase y lo peor de todo no fueron las derrotas, que siempre son posibles en deporte, lo peor fueron las formas, no nos derrotaron porque los rivales fuesen mejores, nos derrotaron, sin paliativos, porque corrían más y tenían más ganas de ganar que nosotros.

Anuncios

La actuación de nuestros jugadores fue incomprensiblemente decepcionante. Desde el portero, Casillas, el gran capitán que había levantado dos Eurocopas y un Mundial haciendo paradas milagrosas y siendo, durante años, el mejor portero del mundo, que de pronto ya no es que cantara, que también, es que no paraba nada, hasta el delantero, Diego Costa, la gran esperanza, que tras una campaña espectacular en el At. de Madrid, tras haber elegido jugar con España y no con Brasil, nos iba a llevar con sus goles al campeonato, pero que no marcó ni un sólo gol.

Así que, deprimidos, nos fuimos los futboleros españoles de vacaciones con la esperanza de que lo ocurrido sería un inexplicable accidente que se solucionaría en la siguiente Eurocopa, la de Francia 2016, cuya fase de clasificación empezaba ya en Septiembre. En Albacete teníamos además la ilusión de volver a la categoría profesional con la confianza de contar con buenos jugadores y un gran entrenador.

Sin embargo, la nueva temporada ha empezado de mal en peor, tanto para la Selección como para el Alba, y en ambos casos, de una forma que no es demasiado lógica.

Anuncios

Es pronto todavía para los derrotismos alarmistas, estamos en Octubre aún, a la temporada del Alba le faltan muchísimas jornadas y para la Eurocopa del 2016 faltan casi dos años, pero los síntomas de los males a mejorar ya se han visto lo suficiente para pensar que hay que empezar ya a poner remedios.

En España, Iker Casillas sigue sin parar casi nada y cantando, y Diego Costa sigue sin meter uno gol, a pesar de que con el Chelsea, en Inglaterra, está siendo máximo goleador. Nombro a estos dos jugadores porque son el primero y el último que se nombran en las alineaciones, para señalar que fallan del primero al último, no sólo ellos, sino todos.

Por su parte, el Alba, a pesar de haber mantenido la gran mayoría del bloque de jugadores que tan brillante campaña hicieron la pasada temporada, supuestamente reforzados con fichajes que iban a elevar el nivel para la nueva categoría, pese a que el grandísimo Luis César Sampedro sigue siendo el entrenador, entrenador que ya tiene experiencia en la categoría con varios equipos, resulta que este año el equipo no es capaz de meter goles, que el portero que el año pasado paraba hasta penaltis, este año no para casi nada, que los defensas cometen fallos absurdos que cuestan goles, puntos ... que somos colistas.

Los deportes de equipo profesionalizados son ciertamente actividades muy complejas, los deportistas compiten, primero, en el día a día de los entrenamientos, contra sus compañeros para conseguir un puesto en el equipo y luego, en los partidos, se compite contra el equipo contrario. La labor de los entrenadores es dificilísima, han de preparar a sus equipos física, técnica, táctica y estratégicamente para competir con los rivales, además de tratar de adivinar lo que el entrenador rival va a plantear para intentar contrarrestarlo, y además han de saber elegir a los jugadores, no solo mejores, sino también más adecuados para cada partido y cada forma de jugar, lidiando con los egos y las ambiciones individuales de cada uno de los jugadores de la plantilla.Conseguir conjuntar equipos campeones requiere de mucha sabiduría futbolístca, mucha habilidad psicológica y además mucha suerte. Conseguir conjuntar equipos como la selección española de los últimos años o el Alba de la temporada pasada es sumamente complicado, en el caso de la selección española, milagroso, que coincidan el extraordinario grupo de futbolistas que hemos podido disfrutar y que los entrene un sabio como Vicente Del Bosque o antes el sabio de Hortaleza, Luis Aragonés, es una coincidencia que es dificilísimo que se produzca y casi imposible que se pueda mantener en el tiempo.

Por eso los entrenadores no pueden mantenerse en el mismo lugar por demasiado tiempo, salvo en Inglaterra, a los entrenadores, por mucho éxito que hayan tenido en temporadas anteriores, siempre acaban echándolos más pronto que tarde, salvo los casos de los más listos que se van ellos antes de que su currículum pueda verse manchado por el declive de sus antes victoriosos equipos, como Pep Guardiola, que abandonó el Barça más exitoso de la Historia antes de que el club viviese una crisis deportiva e institucional que, tal vez, él ya adivinó.

La verdad es que el Albacete ha empezado la temporada relativamente bien, con buen juego, fiel a su estilo del año pasado, pero perdiendo puntos por errores puntuales y personales de sus jugadores, de los árbitros o simplemente por mala suerte, a pesar de lo cual se consiguieron los puntos necesarios para mantenerse fuera de las posiciones de descenso. Han sido las cuatro últimas jornadas, cuatro derrotas consecutivas, sobre todo la muy dolorosa derrota en Sabadell por 6-1, las que han hecho saltar las alarmas. Hasta el día de Sabadell la verdad es que el equipo había dado la talla, a pesar de no conseguir victorias, poco o nada cabía reprochar. Sin embargo, lo de Sabadell ya es criticable, más que por el resultado, por la mala imagen del equipo y la impotencia demostrada. Probablemente el principal responsable es el entrenador que no ha acertado a buscar soluciones a la dinámica de las primeras jornadas, en lugar de mejorar lo poco que faltaba para tener un equipo competitivo, en Sabadell se descompensó y desequilibró. A pesar de todo, el Albacete no me preocupa demasiado, Luis César Sampedro es buen entrenador, lo ha demostrado, mimbres tiene, y confío que más pronto que tarde encontrará con la tecla para que el Alba pueda ser competitivo también en esta categoría.

Lo de España me temo que es peor. Lo del Mundial sigue siendo inexplicable, los mismos buenos jugadores, con el mismo maravilloso entrenador hicieron un ridículo impropio de ellos mismos. Un ridículo que, sin duda, ha pasado factura, factura que la Selección no sabemos cuánto tardará en pagar.

Para empezar, los dos jugadores que daban sentido al juego, que sostenían y dirigían al equipo desde el centro del campo, Xabi Alonso y Xavi Hernández., los dos se han retirado de la Selección de forma precipitada y prematura, pese a su edad, ambos están en plenitud de facultades aún, Xabi Alonso, incluso, ha fichado por el todopoderoso Bayern de Munich donde es titular indiscutible y a un grandísimo nivel. Y no tienen todavía sustitutos de categoría, no ya en cuanto a calidad técnica, sino en cuanto a liderazgo.

El principal problema que tiene #La Roja hoy en día es un problema de liderazgo, falta el carácter y el carisma de Xabi Alonso, Xavi Hernández, David Villa (máximo goleador de la historia de la selección, también retirado tras el último mundial) o de Carles Puyol, que dejó la selección antes pero al que todavía se echa de menos. La Roja ha vuelto a los problemas de antaño, cuando España tenía los mejores clubes de Europa y una selección que nunca conseguía nada, sencillamente, porque los mejores jugadores de los equipos españoles, los líderes de esos clubes, eran extranjeros. Hoy ha vuelto a pasar lo mismo, entre los jugadores seleccionables por España ninguno ejerce un liderazgo significativo en su club, por tanto ninguno puede ejercer el liderazgo con la selección.

En el Barcelona, el equipo que más jugadores aporta, el liderezgo actual lo ejercen unos argentinos llamados Messi y, sobre todo, Mascherano, secundados por un brasileño, Neymar y un croata, Rakitic y, dentro de poco, el uruguayo Luis Suarez. En el Real Madrid, el actual campeón de la Champions, sí hay un líder natural que es español, Sergio Ramos, sin embargo con La Roja su papel queda diluído pues no ha sido todavía capaz de afianzar su mando en la zaga nacional, seguramente por falta de entendimiento con su pareja en la demarcación de centrales, Piqué. En el actual campeón de liga, el At. de Madrid, el único líder está fuera del terreno de juego, además de que tampoco es español, se llama Simeone y es argentino.

En cuanto a los ya muchos jugadores españoles importantes que juegan fuera de España ninguno ha sido capaz de desempeñar un liderazgo significativo en sus equipos. En su día sí lo desempeñó Fábregas en el Arsenal, pero su paso por el Barça le ha dejado bastante disminuída la capacidad de liderazgo y en su alctual equipo, el Chelsea, como en el Atletico, no hay más líder que el entrenador, Mouriño.

En cuanto a los jugadores de campo del actual plantel de España que más peso deberían tener en el juego del equipo, por calidad uno y por goles el otro, Andrés Iniesta y Diego Costa, tampoco pueden asumir el liderazgo, a Andrés la falta carácter pera ello y a Diego le sobra. Aparte de que el papel de Diego Costa en el equipo hay que replanteárselo seriamente, fue un extraordinario jugador en el Atlético y se está demostrando como un gran goleador también en el Chelsea, pero es que el At. de Madrid y el Chelsea juegan igual, con el sistema de juego en el que puede brillar Diego Costa, justamente el estilo de juego radicalmente contrario al que practica España. Si Diego Costa tiene que jugar con España, España tiene que cambiar su estilo de juego, y Vicente Del Bosque no puede "traicionar" a Diego Costa y dejar de ponerlo en el equipo español después de que Diego Costa "traicionó" a su país al elegir jugar con La Roja, así que difícil dilema tienen los técnicos de España para hacer compatibles las formas de jugar de la selección española y de Diego Costa.

Así las cosas, los llamados a ejercer el liderazgo presente y futuro de la selección deberían ser Casillas y Sergio Ramos. El más cercano para conseguirlo es Sergio Ramos, sólo le falta llegar a entenderse con Piqué, otro que debería ser indiscutible pero que está demasiado discutido tanto en la selección como en su club. Si Piqué se entona y llega a ser el que debe ser Ramos y la selección lo agradecerán.

En cuanto a Iker Casillas, mejor no hablar. Es demasiado el agradecimiento y el reconocimiento que España y el Real Madrid le deben para expresar las críticas que merece en los últimos tiempos. Su situación es del todo punto inexplicable e incomprensible, sólo de él depende que se levante y vuelva a ser el que era y el que debería seguir siendo. España le necesita, si no, tendrá que dejar paso a otro. La culpa de lo que le pasa, casi todos entendemos que es de Mouriño, pero Mouriño ya hace más de un año que se fue y Casillas sigue sin volver a ser el que era y el que debe volver a ser.

Vicente Del Bosque tiene conocimiento y talante de sobra para conseguir encajar los mejores jugadores posibles en es sistema de juego más adecuado, lo ha demostrado repetidas veces en su larga carrera profesional. Pero ningún entrenador puede inventarse jugadores con la suficiente fortaleza psicológica para ejercer de líderes del equipo, esos nacen o no, y esos son los que hoy en día le faltan a España.