Para los aficionados del Barcelona y los amantes del buen #Fútbol el partido de anoche entre el Barcelona y el Ajax, pese a la gran superioridad del equipo local, estaba siendo un “partidazo”; abierto, con jugadas perfectas, limpio, con goles y mucha emoción  hasta que en el segundo tiempo Luis Enrique decidió especular.

Los dos primeros goles del Barcelona frente a un Ajax realmente apabullado fueron dos jugadas magnificas donde se ha vuelto a comprobar que la conexión de #Lionel Messi y Neymar, además de peligrosa e inteligente, porque también tocaron el balón Rakitic, Iniesta y Pedro, ronda el arte futbolístico en su máxima expresión.

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Lo mismo puede decirse de Iniesta, por ejemplo en la jugada que “encaró” a una velocidad increíble sobre la defensa holandesa dejando boquiabiertos a todos, defensores y espectadores, hasta lograr un disparo que alcanzó a desviar el portero. Jugada que a mi entender y como hincha del buen fútbol, merecía haberse coronado con un gol de aquellos, como los de Messi, exagerando Maradona, que hacen historia.

En el segundo tiempo el técnico azulgrana optó por la especulación: primero mandó al banquillo al “crack” brasileño, después a Messi, y finalmente a Andrés Iniesta. Entraron Sandro, Munir, Rafilla, buenos jugadores, con mucho futuro por delante, pero el partido dejó de ser lo que era para convertirse en otra cosa. El Barcelona ya no brillaba, el espectáculo se había truncado. Ya no se trataba de disfrutar jugando bien, sino de mantener el ritmo, de aguantar hasta el final y marcharse con los puntos ganados al vestuario.

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Sin embargo, un 2-0 según dicen los que saben de fútbol no es garantía de nada, y al Barcelona se le complicó. Los de Frank de Boer “se levantaron de la tumba” y entendieron que sin los “superpibes” (Messi, Neymar, Iniesta) esta era su oportunidad. Hicieron fuerza, apretaron, y aunque El Ghazi en el minuto 87 marcó el 2-1, estuvieron muy cerca de empatar cuando casi vuelven a marcar, pero ya no había más “piernas” . Sandro, en el minuto 94, con muy buena definición remató el partido con un tiro cruzado, un golazo de aquellos.

Hasta aquí el comentario futbolístico propiamente dicho. Luego también hay que decir que la especulación de Luis Enrique, a quien según mi humilde entender el Barcelona le queda grande, no solo no le hace bien al club, ni al fútbol en general; como ya hemos comprobado mil veces la especulación termina por arruinar el espectáculo, además no es un comportamiento muy deportivo ni muy ético que digamos sí hablamos de negocios puesto que el fútbol no deja de pertenecer al mundo del espectáculo.

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Salvando las distancias es como si te compras una entrada para ver a los Rolling Stones, y Mick Jagger canta las canciones por la mitad con la excusa de que tiene que cuidarse la garganta porque todavía está en la mitad de la gira, y aún le quedan muchos países por delante.

Porque si el Barcelona se reserva para el próximo encuentro con el Real Madrid, y por más rivalidad - y válido que le parezca al equipo técnico y a los periodistas deportivos reservar jugadores- se trata de otro partido y de otra liga. Dicho de otra manera, en este caso la especulación desprestigia la Champions y prioriza a la Liga Española. Sucede lo mismo, a la inversa, en cada club donde los equipos toman prioridad sobre cada campeonato, sobre cada encuentro que le conviene más o les interesa más que otro; ni hablar cuando de Eurocopa o de mundiales se trata. Solo basta recordar todo lo que en España se habló de Messi cuando “supuestamente” no marcaba en el Barcelona porque se reservaba para el mundial de Brasil.

En fin, que en este loco negocio del fútbol profesional, con tanta liga, copa del rey, Eurocopa, y con los jugadores viajando de un mundo a otro, pasando más tiempo en los aeropuertos que en los campos de fútbol, y cumpliendo con miles de compromisos, presiones, y vaya uno a saber qué otros negocios extra futbolísticos más, llegará un día donde uno tire un córner y nadie va a saber para dónde tiene que cabecear…