Sí, me gusta la #Gimnasia rítmica. Mucho. Y no, desgraciadamente no es un deporte cuya información tengamos al alcance de la mano. Siempre nos quedará Internet -pensamos algunos- y grupos de gente que mueven cielo y tierra para estar a la última y compartir las noticias con todos los aficionados y aficionadas. Por eso, porque sólo nos queda la red, considero importante visibilizar y homenajear a figuras y equipos que han hecho historia, por algún u otro motivo.

Hay en España muchos y grandes clubes donde gimnastas y entrenadoras se dejan la piel por sacar adelante escuelas y clubes que no cuentan con ninguna ayuda. Ponen de su bolsillo, y de su tiempo, para entrenar lo máximo posible y para sacar adelante esos montajes que tantas veces han de ser repetidos con tal de lograr la perfección. Por eso, todxs y cada unx de los amantes de la gimnasia tienen desde ya mi reconocimiento.

Entre ellos, uno tiene mi especial cariño, el Club Ritmo de León, cuyas entrenadoras Ruth Fernández y Nuria Castaño han convertido al club en probablemente el mejor de España. El Ritmo, además de contar con tres de las 5 mejores gimnastas españolas (Carolina Rodríguez, Andrea Pozo y Sara Llana) destacan por ser más que una gran familia, colocando siempre los intereses del equipo por encima de todo y aprendiendo las unas de las otras con respeto y admiración.

Este año, después de llevar diez consecutivos en el podium, no estarán en el campeonato de España de conjuntos, ni en Primera Categoría (donde hubieran defendido título) ni en ninguna de las base. La noticia es relevante para quienes queremos ver a las mejores, pero por cuestiones económicas y por el aumento del nivel de las gimnastas individuales, Ruth ha tenido que tomar esa dificilísima decisión.

La información ya está expuesta, y sin pretender (ni poder) añadir nada más, no es ningún otro el objetivo que animar a la familia Ritmo (entrenadoras, gimnastas, familiares y aficionadxs) a seguir trabajando duro, que es lo que mejor hacen, y esperar que en tiempos no muy lejanos, podamos disfrutar de ellas nuevamente en las competiciones nacionales de conjuntos. Mientras, no hay duda de que esas jóvenes promesas, y las que ya no lo son tanto, seguirán dejándose la piel cada día para brillar en la modalidad individual. Porque seguro que, a pesar de lo duro de la decisión, valdrá la pena, pues Ruth ha demostrado más de una vez saber lo que hace.

Así que, aunque no estéis, seguiréis estando.

Ánimo, y como siempre... ¡a tope!