Este sábado se disputa el clásico de la liga española, el Madrid vs. Barça, un partido que es mucho más que un partido, no es un derbi en el sentido literal del término, pues son equipos de ciudades distintas (y, por desgracia, cada vez más distantes), pero es "el derbi" para los aficionados de ambos equipos, que no solo habitan Madrid y Barcelona, sino en toda España, en todo el Mundo incluso, el encuentro de la máxima rivalidad posible.

La rivalidad en deporte es lo normal, de eso viven las competiciones. La enconada rivalidad entre los equipos protagonistas de los derbis es lo que los convierte en derbis. Suele ser rivalidad deportiva, normalmente sana, forma parte de la esencia de la competición que las aficiones de los equipos más representativos de una ciudad o de una región quieran estar siempre por encima de sus vecinos. Así las rivalidades entre Betis y Sevilla, entre el Athletic de Bilbao y la Real Sociedad, o fuera de España, entre el Milán y el Inter, la Roma y el Lazio, el Liverpool y el Everton o Manchester United y Manchester City.

Todas estas rivalidades son estrictamente deportivas, uno es de un equipo o de otro por cuestiones familiares o porque cuando, de niño, uno se aficiona al #Fútbol coincide que un equipo gusta más que el otro. Hay casos en los que las rivalidades deportivas van unidas a cuestiones religiosas, es el caso de los dos equipos de Glasgow, el Celtic de Glasgow y el Glasgow Rangers, los aficionados de uno son católicos y los del otro protestantes.

Mientras estas rivalidades se centran en cuestiones más o menos deportivas, como las anteriores, no suelen producirse incidentes, salvo en ocasiones puntuales, o en lugares donde la violencia en los estadios está poco menos que institucionalizada. Los problemas más graves se producen cuando se mezclan política y deporte.

La rivalidad entre el #Real Madrid y el F. C. Barcelona es una rivalidad deportiva pero que, en los últimos años, cada vez tiene más tintes políticos. Es curioso que Barcelona y Madrid son equipos de diferentes ciudades y que además tienen también en sus ciudades equipos que deberían ser sus rivales primeros, y así es para los hinchas del Atlético de Madrid, para los que su rival y su derbi es contra el Real Madrid, lo mismo que para los del Español de Barcelona, su rival y su derbi es el F. C. Barcelona; sin embargo, tanto para los madridistas como para los barcelonistas su derbi es el Madrid vs. Barça, el partido que, como no es estrictamente un derbi, en los últimos tiempos se ha venido a llamar "el clásico".

La rivalidad deportiva entre Barcelona y Real Madrid es lógica, no sólo son los más grandes clubes de la liga española, sino que son dos de los mejores del planeta futbolístico y dos de las instituciones deportivas más importantes del mundo. Son los que tienen a los mejores jugadores, los mejor pagados, por los que se pagan los fichajes más caros, los que cada año compiten entre sí por la bota y el Balón de oro o por el trofeo Pichichi. Es lo normal, por tanto cuando un niño se aficiona a un equipo de los que ve jugar por la televisión, tanto en España como en el resto del mundo, lo haga por el Madrid o el Barcelona, por motivos estrictamente deportivos, porque le gusten más sus jugadores o su juego.

Sin embargo, entre Real Madrid y Barcelona hace ya años que hay una rivalidad añadida, e insana, una rivalidad política. "El Barça es más que un club", está grabado en las gradas del Nou Camp, forma parte de la esencia del barcelonismo, y lo que hace al Barça más que un club es precisamente política: el F. C. Barcelona es un club catalanista y que defiende "valores sociales" (oficialmente).

Por otra parte, el Real Madrid no es más que un club deportivo, eso sí, con la pretensión de ser el mejor del mundo. En el escudo del Barcelona están las banderas catalana y de la ciudad. El Real Madrid no lleva en su escudo ningún símbolo significativo ni con región alguna, ni ciudad, ni con simbología política de algún tipo. El Barcelona se ha erigido hace años en bandera del nacionalismo catalán y también el nacionalismo catalán usa abundantemente al Barça como uno de sus símbolos más representativos.

A pesar de que el club politizado por antonomasia es y ha sido el Barcelona, mientras que el Real Madrid es el club más despolitizado que puede haber pues su objetivo primordial es ser un club universal en todos los sentidos, es curioso que sea desde el barcelonismo desde donde se trate de acusar muchas veces al Real Madrid de institución politizada. Forma parte de la política de mentiras habitual de los nacionalismos y, como altavoz y caja de resonancia del nacionalismo catalán que es el Barça, es también altavoz de sus mentiras.

Una de las mentiras más recurrentes contra el Real Madrid es su presunto Franquismo, que era el equipo del Régimen. Es una mentira que es fácilmente desmentible simplemente con datos objetivos fácilmente comprobados sin tener que ahondar mucho en la historia. A pesar de todo, la televisión pública catalana, la semana pasada, emitió un reportaje en el que insistía una vez más en la manida acusación, utilizando rumores tan indemostrables como que el Estadio Santiago Bernabeu se construyó con fondos públicos, como si hubiese habido alguna vez algún control real de las cuentas públicas durante el Franquismo, como si, en el caso de que hubiese sido verdad, hubiese sido algún privilegio para el Real Madrid; la gran mayoría de estadios en los que compiten los equipos españoles, también hoy día, o son de titularidad pública o fueron construidos, de una forma u otra, con fondos públicos.

Lo más grave es que este nuevo intento de politizar el partido por parte de una televisión pública se produjo a escasas 48 horas de que el mundo estero pudiese contemplar con espanto, en el interrumpido Serbia-Albania, las consecuencias de politizar el deporte. Es gravísimo que una televisión pública, sostenida con fondos públicos, se dedique a calumniar en este sentido precisamente en los momentos de tensión que con respecto a Cataluña se viven hoy en toda España.

El Madrid es un club tan "franquista" que sus dos primeras ligas las ganó precisamente en las dos primeras temporadas de la República, que durante la República, además de esas dos ligas consiguió dos Copas en las siguientes dos temporadas republicanas, pero que, tras la derrota de la República y la llegada del Franquismo, ya no consiguió otra liga hasta la de 1954.

Por otra parte, el F. C. Barcelona, que no fue capaz de ganar ningún título durante la República, en los primeros 14 años de Franquismo, los más brutales y represivos del Régimen, los que gobernó de forma más fascista, consiguió 5 Campeonatos de Liga y 4 Copas del Generalísimo. A nadie se le ocurre pensar que estos títulos ganados por el Barça en pleno apogeo del Fascismo en España fueron gracias al Régimen; pensar que por éste sí fueron los títulos ganados por el Real Madrid a partir de 1954, precisamente cuando el Franquismo empezó a "suavizarse" y a tratar de "asimilarse" a las naciones occidentales, es completamente absurdo.

Sólo hay un hecho en el que el Régimen, a través de la Federación Española de Fútbol, podría haber beneficiado al Real Madrid y al F. C. Barcelona, en la contratación de Alfredo Di Stéfano, el jugador cuyo fichaje sí cambió la historia del Real Madrid, tanto Barcelona como Madrid habían firmado su contratación, la Federación española y la FIFA tuvieron que decidir quién se quedaba con el fichaje y no se decantaron por ninguno de los dos clubes, adoptaron la decisión salomónica de que jugase dos años en el Madrid y dos años en el Barcelona. El Barcelona no aceptó la decisión y prefirió recurrir al victimismo declarándose perjudicado por el Régimen. Di Stéfano se quedó en Real Madrid y comenzó la era gloriosa del club blanco.

Acusar al Real Madrid de tendenciosidad política es ilógico, durante décadas ha sido el mejor embajador de España por el mundo; durante años de duro Franquismo, el Real Madrid era lo mejor de España que podían aspirar a ver tanto exiliados como emigrados. Se puede admitir que, efectivamente, el Régimen franquista utilizó al Real Madrid, sus éxitos, igual que todos los políticos, de antes y de ahora, de todas las tendencias, utilizan a todos los deportistas de éxito. Todos los alcaldes tratan de subir al balcón el Ayuntamiento a los equipos que ascienden de categoría o consiguen títulos.

Lo que sí está pasando desde ya hace bastantes años, y es lo que debería preocupar seriamente a los dirigentes barcelonistas, es que cada vez hay más anti-barcelonistas por motivaciones políticas, hay muchos anti-madridistas por motivaciones deportivas, pero no hay anti-madridistas por cuestiones políticas, por mucho que se empeñen desde el barcelonismo, pero cada vez hay más gente, incluso que no le gusta el fútbol, que, sin embargo, quiere que pierda el Barça, pero no por el Barça, sino por catalanes; no pasa lo mismo ni con el Sabadell o el Girona, ni mucho menos con el Español, pero al Barça cada vez hay menos españoles que no lo soportan. Eso sí que es triste, la politización del deporte. Eso es lo que debería preocupar al barcelonismo, a pesar de todo es todavía el segundo equipo con más seguidores en toda España. #FC Barcelona