Hay jugadores que derrochan clase a cada paso que dan. Son capaces de saber en qué momento exacto tienen que esprintar para llegar a la ocasión de gol justo a tiempo. Mientras tanto crean sin balón para su equipo. O crean para su equipo o destruyen el del rival. La cuestión, aportan. Siempre aportan.

Arda Turan es uno de estos tipos de jugadores. Arda es un tío especial, un futblista diferente. Arda nació con #Fútbol y morirá con fútbol. Si acostumbras a ver partidos del Atleti, en muy pocos no habrás soltado un 'ooooh' exclamativo por la estética de un movimiento del turco. A cada giro se le cae un poco de fútbol que le sobra.

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Acostumbrado a marcar en las grandes citas (semifinales de Champions vs. Chelsea, derby contra el Real Madrid en la presente campaña. Se perdió final de Champions y la mayoría del último partido de liga contra el Barcelona), no era de extrañar que anoche, Arda Turan, volviese a aparecer. Porque anoche era una grandísima cita.

Y es que anoche el Vicente Calderón necesitaba ser 'el Impenetrable' más que nunca. Recibía al club italiano más campeón en los últimos años. Aunque Pirlo era baja, la Juventus llegó al Calderón con Pogba, Chiellini, Buffon, Llorente, Pogba y Tévez de titulares, entre otros. Los aficionados lo sabían y por eso, desde el primer momento, fueron el décimo tercer jugador. Sí, el décimotercero. Porque sobre el césped hay once y un poquito apartado de ellos está Diego Pablo, que es el siguiente.

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Tanta clase tiene Arda que fue capaz de pasearse, literalmente, en algunas ocasiones, contra nada más y nada menos que la Juventus de Turín. Pero no piensen que Arda se pasea por cansancio o aburrimiento. Arda se pasea haciendole creer eso mismo a Lichtsteiner para, en el momento más oportuno, hacer estallar de júbilo hasta a Simeone.

Y es que el partido de Arda Turan contra la Juventus de Turín se puede resumir fácilmente en pequeños pero numerosos destellos de magia turca que sirvieron para que el Atlético de Madrid venciera, una vez más, a un equipo todopoderoso. De buenas a primeras, el turco consiguió deshacerse de rivales tan sólo con simples amagos de cadera, generar espacios sin balón y permitirse el lujo de dejarse la piel en defensa recuperando balones. El turco es tan bueno, que hasta te gana partidos él solo.  #Champions League

Anoche el Calderón tenía una única consigna. Y esa era: Que Arda Turín.