'No Luis Suárez, no party' deberían pensar los seguidores del Everton. Hoy se acaba de jugar uno de los derbies más importantes de toda Inglaterra, el derby de MErseyside. En él se enfrentan Liverpool y Everton. Probablemente, si no eres una auténtico aficionado a la Premier League no sabrás que, desde hace justo 14 años, un 27 de Septiembre de 1999, el Everton no consegía vencer al Liverpool en Anfield. El balance era de siete victorias para los 'reds' y ocho empates.

Hoy, probablemente, el Everton de Roberto Martínez, o como le llaman en las islas, 'Bob' Martínez, tenía una de las oportunidades que mejor podía aprovechar para romper esta mala racha que nos recuerda, entre otras, a la que consiguió romper recientemente el Atlético de Madrid contra el Real Madrid.

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El Liverpool no está en su mejor momento deportivo. Sobre todo si recordamos que, hace unos meses, estuvieron peleando la Premier League con el Manchester City en un enfrentamiento directo. El desgraciado resbalón de Steven Gerrard perimitió a los 'citizens' que se hicieran con el título.

Sonaba el 'You'll Never Walk Alone'. Pero no un himno cualquiera, no. Sonaba un 'You'll Never Walk Alone' digno de derby. Bufandas en lo alto a lo largo de toda la grada mientras los 22 protagonistas esperaban pacientes en la alfombra verde. De los protagonistas, destacaban la aparición de Markovic y Manquillo en el Liverpool. En los 'toffees', Stones aparecía en el once inicial en detrimento de Distin. Quizás pudimos echar de menos a Sturridge en este partido, pero no había conseguido recuperarse a tiempo de sus molestias.

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Durante toda la primera parte, el delantero belga Romelu Lukaku se mostró muy participativo, pero la falta de ritmo no le permitía crear grandes oportunidades. El otro jugador belga del Everton, por desgracia, se lesionaba en el minuto 30'. Kevin Mirallas, tras un sprint ya en caliente, se rompía. Pésima noticia para los 'toffees'. Por parte del Liverpool, Balotelli no conseguía encontrar su sitio.

Ya en la segunda parte, echábamos de menos los goles. Gran ritmo competitivo en el derby pero nadie conseguía anotar. Para compensarnos, vendrían dos tremendos golazos. El capitán 'red' metía un auténtico golazo de falta directa y Phil Jagielka, en el descuento y con un tirazo de fuera del área, pondría el definitivo uno a uno en el mercador

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