Hay ocasiones en las que el deporte y la competitividad se salen un poco de madre y las tensiones hacen que lo que apenas era una discusión acabe en un intercambio de golpes que escapan completamente al espíritu del #Ciclismo en general y de la Vuelta a España en particular y llegan a sobrepasar lo que sus propios participantes esperaban que pasara.

Eso es lo que ha pasado hoy en la subida al Puerto de San Lorenzo. En el grupo de escapados, que en ese momento incluía a trece corredores, una pequeña discusión entre dos de los corredores ha acabado por derivar en una agresión física por parte de ambos. Los participantes fueron el italiano Gianluca Brambilla (Omega Pharma) y el ruso Ivan Rovny (Tinkoff-Saxo). Por lo que ha trascendido después, el corredor del Omega Pharma estaba recriminando a su compañero de escapada que fuese en las primeras posiciones del grupo y sin embargo no colaborase para que esta lograse prosperar en el tiempo. Lo que empezó con un intercambio verbal pasó a mayores cuando a continuación el ruso decidió agarrar el sillín del italiano, que respondió con un golpe que fue lógicamente respondido por el ruso.

Tras varios golpes todo pareció pasar y llegó el momento del estupor cuando no pasó nada más. Los jueces no actuaron de ninguna manera respecto a este incidente y decidieron que era mejor esperar al final de la etapa para tomar cualquier tipo de decisiones ante la incredulidad de corredores, espectadores y comentaristas. Brambilla incluso llegó a realizar una escapada de este grupo junto a De Marchi (Cannondale) en un intento de ganar la etapa. Ya estaban subiendo la llegada en alto de esta jornada, el puerto de La Farrapona, cuando por fin los jueces se decidieron a tomar alguna medida disciplinaria que consistió en expulsar a ambos corredores de la Vuelta a España ante la sorpresa de Brambilla que ya había bajado Puerto de San Lorenzo y subido una parte importante de La Farrapona y se encontraba, un buen rato después del intercambio de golpes, con que había realizado un trabajo que aprovecharían otros.

La sanción había sido justa, pero los tiempos hicieron que lo que pudo ser una vergüenza para los deportistas implicados se transformara en una mancha en el historial de la Vuelta a España, que dejó pasar un tiempo precioso y dejó que ese incidente aislado afectara en cascada a todo el desarrollo de la que ellos mismos habían calificado como la etapa reina de este año.