A uno de los jugadores de las selección de #Estados Unidos de #Baloncesto se le ha llenado la boca, de nuevo, de orgullo americano y soberbia "made in USA". Según Kenneth Faried, ala-pívot de los Denver Nuggets y de la selección americana, el que los medios internacionales hicieran una comparación en igualdad de condiciones entre los jugadores de su selección y los de la selección española resulta casi una falta de respeto.

Ya no hablemos de que se compare a los hombres altos del combinado americano con los hermanos Gasol o con Serge Ibaka o con Felipe Reyes e incluso se atrevan a decir que posiblemente sean estos últimos superiores a los del equipo de Estados Unidos.

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A todo esto ha añadido que durante buena parte del campeonato se ha tenido que morder la lengua para no hablar sobre este tipo de comparaciones que le resultan tan ofensivas con respecto a su calidad como jugador.

Según el jugador de Newark, Nueva Jersey, la mejor prueba de que son infinitamente superiores a sus teóricos máximos rivales es que, mientras ellos están en la final, España no logró llegar siquiera a superar los cuartos de final contra Francia. Además añadió lo siguiente. "Siento que hemos hecho nuestro trabajo pero todo el mundo nos dice, 'oh, no vais a poder ganar a España'. Pues España ni siquiera ha ganado a Francia. Cuando los españoles lleguen a jugar con nosotros una final, entonces que vengan a decirme lo que sea"

Supongo que Kenneth olvida la razón por la que hace ahora ocho años no se produjo en el recinto de Saitama una emocionantísima final entre una joven España y una bien armada selección americana con lo mejor de la NBA (LeBron James, Dwyane Wade, Carmelo Anthony, Dwight Howard, Chris Bosh, Chris Paul entre otros jugadores, que a nadie le suenan, o el actual entrenador del equipo, Mike Krzyzewski).

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La razón es que Estados Unidos perdió en semifinales contra la selección de baloncesto de Grecia a la que España ganó en la final por 70-47 con su estrella, Pau Gasol, lesionada en el partido anterior. Si el método de medir el valor competitivo de los jugadores de un equipo son los resultados, desde luego alguien debería haberle dicho a LeBron James que lo suyo era la petanca.