Los jugadores de la selección turca de #Baloncesto han demostrado que la selección de #Estados Unidos no solo es humana sino que incluso es posible llevarla contra las cuerdas ahogando su juego y trabajando para lograr la victoria. Turquía parecía un rival asequible para los americanos, que salieron con un juego a medio gas y con la confianza de ser la clara favorita a la victoria frente a una selección a la que veían como inferior. Sin embargo los jugadores de Ergin Ataman demostraron en un poco tiempo al conjunto entrenado por Mike Krzyzewski lo equivocados que estaban.

En primer cuarto acabó con un empate a 16 puntos que contrasta mucho con el 16-31 que le endosaron a Finlandia el día anterior en solo diez minutos.

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El segundo acabó con una ventaja para los turcos de cinco puntos (24-19 para un total de 40-35), que de nuevo resulta un enorme contraste con el 2-29 del partido que habían jugado apenas 24h antes contra la selección nórdica.

Para calibrar la lección que recibieron en la primera mitad del partido convendría recordar que es la primera vez en mucho tiempo que el equipo de Estados Unidos se dirige al vestuario durante el descanso con una desventaja en el marcador, especialmente una de cinco puntos o más. Ya si hablamos de partidos oficiales nos tendríamos que ir bastante atrás.

Tras esto los turcos acabaron por ceder a la tromba de juego que pusieron sobre el parquet los jugadores americanos, que acabaron ganando holgadamente el partido. Sin embargo esto demuestra que se puede, que incluso un equipo como Turquía, mermado por las ausencias y con una cierta falta de calidad en el equipo que han podido traer, puede hacer que los superhéroes que ha traído a las canchas españolas la todopoderosa NBA sientan el agua al cuello y empiecen a temblar en un páramo formado por una defensa sólida y un ataque contundente aunque poco vistoso.

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En resumen, Turquía a mostrado las costuras de Estados Unidos, los puntos en los que se puede oradar su coraza y llegar al corazón. Ahora solo queda encontrar el arma que encaje en esos huecos y clavarla lo más profundamente que se pueda en la carne de la bestia que ha traído Estados Unidos para llevarse a casa la copa del mundo que luchamos por arrebatarles de las manos.