Cuando se anunció la marcha del Tata Martino, la afición blaugrana reclamó el fichaje de un entrenador que hiciera rememorar los buenos tiempos vividos en la era Guardiola. Fueron muchos los que sonaron para ocupar el puesto que dejó el argentino: Jurgen Klopp, técnico del Borussia Dortmund, Ernesto Valverde, actual míster del Athletic de Bilbao, Frank de Boer (Ajax de Ámsterdam)... Sin embargo, finalmente fue uno de los que menos titulares ocupó quien se convirtió en entrenador del Barça. Luis Enrique Martínez, que la pasada campaña dirigía al Celta, era un hombre de la casa, que conocía bien el juego de los futbolistas del Barcelona, y sobre todo, que se caracterizaba por la pasión con la que solía dirigir a sus pupilos.

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Todos estos rasgos eran los que ansiaba la afición para el nuevo entrenador del club. Y, los partidos demuestran que están haciendo efecto en los jugadores. Ayer, el Barça goleó a domicilio en el Ciutat de Valencia, y continuó con su buena racha defensiva, sin encajar goles. El asturiano planteó un partido muy táctico al principio, con mucha seriedad defensiva y mucha efectividad en ataque. El 'jogo bonito', probablemente, tarde en llegar unos cuantos partidos más. Por ahora, el técnico se ha empleado en construir un combinado muy físico, serio en todas las posiciones. Y, sobre todo, eficaz. Además, el árbitro hizo un guiño a los catalanes, mostrando una más que cuestionada tarjeta roja a Vyntra, que dejó con diez a su equipo.

El primero de los goles fue obra de Neymar, uno de los mejores del partido, en el minuto 33.

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Precisamente el brasileño protagonizó el susto de la noche, cuando tras un encontronazo con un defensa del Levante tuvo que abandonar el campo por precaución. El segundo tanto fue obra del ex sevillista Rakitic, con el que los barcelonistas esperan que se suelte la melena y recupere su buen tino de cara a portería. El tercer gol lo anotó el sustituto de Neymar en el campo, el canterano Sandro Ramírez. El joven anotó tan sólo seis minutos después de saltar al campo, demostrando por qué Luis Enrique ha depositado en él su confianza. El cuarto lo marcó Pedro Rodríguez, muy cuestionado por la afición culé durante los últimos meses. Y, finalmente cerró la goleada Leo Messi, que aprovechó un gran error del portero levantinista.

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