El #Fútbol y sus avatares son condimento indispensable en pequeños momentos del devenir del día. De este modo podemos observar a los varones y a algunas señoras leer con atención en el bar de la esquina el periódico deportivo para quedar bienes servidos de una información que aunque en apariencia sea efímera, aparece como indispensable en el devenir de las conversaciones diarias.

De qué equipo eres supone tener afinidad con personas del mismo equipo. Al contrario, ser del otro equipo supone entablar pequeñas discusiones acerca de quién tiene la razón o quién va por delante. El fútbol es un fenómeno de masas influido por el nombre de la ciudad y el sentimiento de pertenencia de unos y otros.

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Poco o muy trascendente depende del punto de fanatismo. Mas comprender que el fútbol es condimento del día a día y no alimento básico aporta el beneficio de la pausa en el café y la conversación entre amigos que, por más que discutan a cerca de este tema, no dejan de serlo.

Por todo ello, por un momento en el día podemos sentir pesar o satisfacción por la marcha de nuestro equipo y, sin embargo, lo que importa en este juego trasciende a lo que pasa en el campo. Y es que poder decir lo nuestro está mejor que lo vuestro al parecer si que importa.

El fútbol además representa estilos y tendencias en el juego de las parábolas. Éste o aquél trabaja en equipo, el equipo de trabajo lo hace como éste u otro equipo, en el equipo de trabajo tal o cual persona es el Mesi. Defensa y ataque, el objetivo ganar al contrario en un juego en el que veintidós jugadores saben exactamente en la dirección que debería ir la pelota.

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Celebraciones y decepciones por goles marcados o encajados. Por algo el fútbol es deporte nacional y hay que pensar que cuando algo tiene éxito alguna causa tendrá. En este artículo expuestas tan sólo algunas de ellas. Pensar en cómo discurre el verano sin él hace que uno valore la época de temporada como una vuelta al cole.

El baile de los entrenadores y sus ruedas de prensa. Lo dicho, aunque en el fútbol no siempre se gana, sarna con gusto no pica.