Ayer tomándonos un granizado con unos amigos, de golpe vimos una oleada de gente abducidos por la pantalla. Lo deducimos: futbol o básquet. Hasta aquí todo normal. Lo que me llamó la atención fue la conversación de la mesa de al lado. Hablaban sobre una tal Carolina ganadora del oro en bádminton. Y me hizo reflexionar.

Los deportes de masas dejan en la sombra a miles de deportistas que con su esfuerzo y tesón consiguen grandes logros. La muestra está en la sucesión de medallas de este mes de agosto: oro en el Europeo de waterpolo, oro en salto altura (Ruth Beitia), plata en el Europeo de fútbol sub-19, plata en el Mundial sub-17 y sub-20, bronce en el Europeo de baloncesto sub-18, bronce en el Europeo de atletismo: 400m lisos (Indira T.) y 3000 obstáculos (Diana Martín), oro del triatleta español Javier Gómez.

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A estas medallas hay que sumarles las que ha conseguido el equipo español en la Copa del Mundo.

Volviendo al bádminton. Mi primer contacto, como la mayoría de mi generación, fue en el instituto y me ha sorprendido gratamente este oro. Tras perder en el primer set, Carolina Marín alzó la medalla de oro en el Campeonato de Europa de bádminton realizado en Copenhague (Dinamarca) del 25-31 de agosto. Como nota desconocida para mí, dicho Campeonato se celebra desde 1968 organizado por EBU (Unión Europea de Bádminton) y los años pares.

La emoción del logro conseguido ha hecho que se saltara el protocolo: al recibir la medalla le ha dado un abrazo al presidente de la Federación Española y ha mordido la medalla como hace Rafa Nadal con sus trofeos (su gran ídolo). Esta práctica era, hasta hoy, de dominio chino sólo dos europeas lo habían conseguido (Lene Koppen en 1977 y Camilla Martin (1999) y ayer lo consiguió la española onubense tras vencer a la número 1: "Lo que hago no es mío, es de todos.

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Las victorias no me pertenecen, son de todo el bádminton español", reitera Carolina Marín.

Carolina Marín ha sido el orgullo de todo un país que ha vibrado y disfrutado con la muestra de superación y firmeza, el cual perdurará en la memoria del deporte español por ser la pionera en esta disciplina. A pesar que estos deportes pasan casi desapercibidos por los medios de comunicación mediáticos, sólo les hacemos caso en año olímpico el deporte español va más allá del fútbol, baloncesto, tenis o Fórmula 1 (que genera más dinero). Mi reflexión es: los "deportes minoritarios" exigen mucha más disciplina y esfuerzo respecto a los deportes de masa. Un claro ejemplo es al atletismo o la gimnasia que cuentan con una disciplina muy estricta. Por tanto, a los niños de hoy en día retransmitiendo a bombo y platillo el deporte de masa inculcamos la importancia del dinero olvidándonos del esfuerzo y el juego limpio.

Sólo me queda felicitar a todos los deportistas que en su día apostaron por el "deporte minoritario" ya que, también, nos hacen vibrar.