Día tras día vemos en las noticias traspasos millonarios en el mundo del #Fútbol. Hablan de millones y millones de euros como si nosotros hablásemos del euro que nos vamos a gastar en el café por la mañana. Estamos padeciendo una crisis galopante, la mayor y más intensa que jamás ha existido a nivel mundial, con familias desahuciadas de sus casas, de familias con todos sus miembros en el paro, está desapareciendo la clase media, y encima tenemos que soportar en las noticias que éste u otro futbolista ha sido comprado por algún club por una cantidad indecente de dinero con la que se alimentarían muchísimas familias. Es por esto que me ha llamado la atención que el club inglés de segunda división de fútbol, el Reading, ha sido puesto a la venta por su dueño, el ruso millonario Anton Zingarevich por el precio irrisorio de una libra, es decir, 1,2 euros.

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Este ruso se convirtió en dueño del club en el año 2012, y tras estar un año en la Premier, bajó a la segunda división inglesa acabando en el puesto séptimo. Por lo que publica un diario inglés, este millonario ruso ha gastado veinticinco millones de libras en el Reading y viendo que el año próximo sigue en la segunda división, ha tomado la drástica decisión de vender sus acciones que son el 51%. De todas maneras no es oro todo lo que reluce, pues en todo contrato o chollo siempre hay una letra pequeña, y en el caso que nos ocupa, la venta del equipo conlleva también su deuda que asciende a 38 millones de libras, unos 47 millones de euros, por lo que ya el equipo es demasiado caro para casi todo el que quiera un auténtico chollo. Pero a pesar de todo, en este mundo loco del fútbol, siempre habrá un jeque árabe, un magnate millonario que quiera invertir parte de su fortuna en la aventura futbolística, y según rumores, hay un grupo de potentados israelíes e hindúes que están dispuestos a tomar las riendas del club inglés.

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De todas maneras opino que cada cual puede hacer con su dinero lo que le apetezca, pero si todos estos millonarios dedicaran tan solo un 1% de sus fortunas a acciones humanitarias, a realizar obras sociales o ayudar a los necesitados, seguramente viviríamos en un mundo mejor y más agradable para todos.