El PSG de Laurent Blanc, que tiene más papeletas para ganar la Ligue 1 que el Bayern München de Guardiola para ganar la Bundesliga, comenzó la temporada de manera oficial con un empate en casa del Stade Reims. Fue el típico partido que, ocho de cada diez veces, se las llevaría el equipo visitante. El juego de los parisinos sacó a la luz los dos grandes defectos de los de Blanc: la Zlatandependencia y Matiudi.

El actual campeón del torneo francés de liga juega a un #Fútbol de asociación en corto donde las bandas no son más que una excusa para mantener por más tiempo la posesión del balón y crear espacios por dentro. Resumiendo, el Paris Saint Germain no es un equipo que utilice el centro+remate.

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Para ello necesitan crear espacios entre líneas, que sus delanteros sean capaces de sacar a los defensores del marcaje posicional, lo cual es un gran problema para el PSG porque tan sólo Zlatan Ibrahimovic es capaz de hacerlo constantemente. Es posible que por eso el club parisino se pasee por Francia ganando títulos a mansalva y cuando llega a Champions, decepciona. Porque es Zlatan.

Después queda el problema del centro del campo, formado por varios jugadores con características muy similares y Matuidi. Motta, Verratti, Cabaye y Pastore son incapaces de moverse entre líneas cuando se posicionan en la medular con un 4-3-3 en el esquema táctico. Ninguno tiene la necesidad de subir unos metros y realizar un desmarque a la espalda de su defensor. Absolutamente todos sus centrocampistas son propensos a bajar unos metros para entrar en contacto con el balón hasta el punto de infiltrarse en su propia línea de defensores con la intención de recibir el esférico.

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Gran problema el que se presenta, porque si ninguno de los otros centrocampistas del conjunto parisino es capaz de abrir un espacio mínimo, la defensa rival se encuentra muy cómoda mediante un marcaje posicional y la creación de juego en el PSG se atasca muchos metros antes de lo que, en teoría, debería. En el partido contra el Reims, el PSG creaba muchísimo peligro cada vez que llegaba a la zona de tres cuartos, pero dejó de hacerlo cuando Zlatan falló un penalty y se desconcentró.

Si el fútbol fuese salud y el paciente PSG fuese a la consulta, le recetarían un Di María. Seguramente, no hay ni un sólo equipo que necesite a solamente a un jugador para poder mejorar infinitamente.