Actualmente la #Televisión es el medio por el que casi todos siguen el deporte. Las entradas son caras y los espacios en los estadios limitados. La radio resulta menos atractiva para la población e Internet no sirve para partido en los que el intercambio de tantos sea alto, pues genera un continuo flujo de información que limita mucho la narración al tener que introducirse las jugadas a mano en el programa.

Uno esperaría que una televisión que realiza un desembolso importante para obtener los derechos de emisión de un campeonato del mundo de cualquier competición con público mayoritario emitiera todos los partidos que le fuera posible para aprovechar al máximo la inversión que ha realizado para adquirir ese derecho.

Anuncios
Anuncios

Sin embargo España es diferente. Somos un país en el que compramos un producto para hacer uso de él en un veinte por ciento y tirar el otro ochenta a la basura, pues es mejor dedicar el tiempo a emitir a un grupo de personas discutiendo sobre los hábitos de apareamiento de las tonadilleras o acusándose unos a otros de vete tu a saber que barbaridades. Esa es la apuesta del grupo Mediaset para los próximos días en nuestro país.

Evidentemente no se puede pedir a una televisión que emita en directo todos los partidos de mundial, aunque en el caso del fútbol suelan hacerlo, pero que se emita uno de cada cinco resulta cuando menos obsceno. Casi se podría calificar de secuestro informativo. Este grupo nos está diciendo muy a las claras que no considera que un campeonato del mundo celebrado en nuestro país y en el que el combinado español tiene la oportunidad de obtener un nuevo campeonato del mundo sea un evento al que dedicar el tiempo suficiente.

Anuncios

Si no fuera una persona muy bien pensada casi me preguntaría si no han adquirido los derechos para evitar que otra cadena pueda emitir el campeonato y puedan arañarles televidentes a las tertulias de tomate y corazón.

Desde luego con una televisión que apuesta antes por el cotilleo que por el deporte y que a las cinco de la tarde emita a un grupo de tertulianos hablando de lo que hace la ex de algún famoso de segunda para no trabajar y vivir del cuento acabaremos cada vez más enfangados en una cultura en la que las adolescentes ya no quieren ser princesas y los chicos no quieren ser futbolistas, sino conocer a un famoso en un bar a las tres de la mañana, dedicarle diez minutos y contarlo en horario infantil y con pingües beneficios por diez años y cincuenta platós. #Baloncesto