El centrocampista inglés Frank Lampard anunció este martes que deja la selección para centrarse en el fútbol de clubs uniéndose de esta forma a una larga lista de jugadores que, como ocurre cada vez que se celebra un Mundial, anuncian su retirada de sus respectivas selecciones dada su edad y ante la imposibilidad de poder llegar en activo a la siguiente cita mundialista. El campeonato de Brasil del pasado verano no ha sido una excepción e, independientemente del resultado deportivo del combinado, las principales selecciones han sufrido un reguero de bajas voluntarias.

Sin ir más lejos, la selección británica no volverá a contar con el mencionado Lampard ni tampoco con su capitán Steven Gerrard quien, con 34 años y 114 partidos internacionales, prefiere centrarse en su equipo, el Liverpool, para tratar de llegar lo más lejos posible en la Champions League.

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Los dos jugadores se añadieron a la baja voluntaria del veterano lateral Ashley Cole, quien ya informó de su decisión tras verse fuera del Mundial por cuestiones técnicas.

La selección española es otro caso de diáspora tras alcanzar la gloria y verse relegada a un segundo plano en el #Mundial de Brasil. Con anterioridad a la cita ya fueron Álvaro Arbeloa y Carles Puyol quienes se desmarcaron del equipo de Vicente del Bosque, el primero al ser excluido del equipo por el entrenador y el segundo por sus continuas lesiones y la perspectiva de abandonar el fútbol profesional, como así fue. De igual manera, es difícil que Víctor Valdés vuelva a vestir la camiseta de España cuando se recupere de su lesión y encuentre un equipo para fichar. Pero las bajas más sonadas que sufrió la selección nacional fueron las de David Villa y Xavi Hernández.

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El asturiano lo anunció durante la celebración del campeonato, en el que se convirtió en el máximo goleador de la historia del equipo con 59 tantos, y se llevó una gran decepción al no poder terminar el último partido porque Del Bosque le sustituyó en la segunda parte. El centrocampista catalán vivió una historia diferente, tentado a abandonar su club de toda la vida, decidió quedarse a última hora y dejar la selección para poder jugar a un alto nivel en su club y evitar más acumulación de partidos. El futuro del equipo espera las decisiones de Xabi Alonso, quien no lo ha anunciado públicamente pero parece clara su voluntad de cerrar su etapa como jugador internacional, e Iker Casillas, quien pasa un momento complicado y no tiene garantizada su titularidad en la nueva etapa que abrirá la selección tras el descalabro de Brasil 2014. Este hecho podría precipitar su abandono.

Pero no sólo los equipos que acumulan malos resultados ven marchar a sus jugadores más veteranos. Alemania, la actual campeona del mundo, ha despedido en recientes fechas a jugadores tan carismáticos como Miroslav Klose, máximo goleador de la historia de las fases finales mundialistas con 16 tantos, y Philipp Lahm, el lateral derecho del Bayern de Munich que anunció su retirada tras 113 partidos con la camiseta alemana.

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Francia, que jugó un buen torneo y mantiene un bloque joven del que se espera que en las próximas citas internacionales pueda alcanzar algún título, tiene que buscar recambios para jugadores como Frank Ribéry, Samir Nasri y Eric Abidal. El primero por motivos personales y los otros dos por su decepción con el seleccionador o el entorno del equipo.

Otros combinados nacionales deberán cerrar una etapa marcada por la personalidad de estrellas que, con su juego, imprimían un carácter único a todo el conjunto. Andrea Pirlo es un ejemplo, quien mandó con una elegancia extraordinaria en el centro del campo italiano durante 109 partidos. Al igual que Didier Drogba en Costa de Marfil o Samuel Eto'o en Camerún imprimieron su fuerte carácter a sus compañeros para llevar a sus equipos a éxitos impensables antes de su llegada. Por su parte, México añorará la presencia de Rafa Márquez en el centro de su defensa, quien ha disputado 4 fases finales y 14 partidos como capitán en un Mundial, sólo dos menos que Diego Armando Maradona. En Suiza ya buscan sustituto para Diego Benaglia, su portero titular en las dos últimas citas mundialistas y que a sus 31 años prefiere centrarse en su trabajo como guardameta del Wolfsburgo alemán. Y en Uruguay, el eterno capitán y defensa Diego Lugano, manifestó en una entrevista que, a sus 34 años, sabe que "la vida es cuestión de momentos y en Brasil quizá se cerró una etapa".