La Supercopa de Europa no es uno de esos títulos que los clubes de campanillas que aspiran a ganarlo todo tengan en mente como algo prioritario cuando da comienzo la temporada. Más bien es un título que pone a prueba las armas de cada cuál antes de que "empìece el baile" que a todos importa de verdad: Liga y Champions.

Pero es indudable que esta última final de Supercopa que hemos presenciado entre Madrid y Sevilla ha sido un "aviso a navegantes" a dos bandas: a la familia madridista les ha mostrado que los 6 (bueno, ya son 5) títulos a los que aspira el equipo blanco son un sueño que puede tener visos de hacerse realidad. Y, por otra parte, a los rivales directos del Madrid les ha advertido que se "agarren" porque vienen curvas. No solo ganó el título en juego (su segunda Supercopa, además) con asombrosa facilidad sino que lo hizo exhibiendo un alto nivel de #Fútbol, de ganas y de coordinación, sobre todo teniendo en cuenta que estamos todavía en la pretemporada.

De entrada, los dos equipos saltaron a la cancha con ganas de dar espectáculo, dando la sensación de que sobre ambos no pesaba la menor presión. Con algún que otro error de concentración y coordinación, cosa lógica en pretemporada, pero decididos a tratar de doblegar al rival sin miramientos. Ya en el primer cuarto de hora hubo algunas ocasiones, sobre todo de Cristiano Ronaldo, en un partido jugado de manera muy dinámica.

Tras media hora de juego de ida y vuelta, a la tercera ocasión, CR7 logró perforar el arco sevillista en una jugada facturada entre él mismo, James Rodríguez y Gareth Bale, al que ayudó la tardía reacción de Fernando Navarro, guardameta del Sevilla. Al "crack" portugués se le vio con mucha hambre de fútbol y de gol.

A partir de ahí el encuentro no tuvo demasiada historia. Con Xabi Alonso lesionado, el alemán Toni Kroos, que disputaba sus primeros minutos como madridista, se echó a la espalda al equipo y la apuesta le salió redonda a Ancelotti. Con su abrumador porcentaje de un 95% de aciertos en el pase el germano demostró a las claras su magisterio tanto en lo que a distribución de juego se refiere como a la precisión en el golpeo de balón sin olvidar tampoco sus tareas defensivas.

A la otra gran novedad blanca, el colombiano James Rodríguez, se le vio peleón en ataque y sacrificado en defensa y, quizás por ello, no pudo lucir todo el fútbol que atesoran sus botas. Con este título, el #Real Madrid iguala en número a los que el Barcelona guarda en sus vitrinas. En poco tiempo tendrá la oportunidad de superar al conjunto blaugrana en este palmarés si consigue conquistar la Supercopa de España frente al remozado Atlético de Madrid de esta temporada. #UEFA