La verdad es que a mi me gusta mucho el fútbol y por eso me he dado cuenta que este saca lo peor de nosotros, estas viendo a tu equipo jugar y cualquier cosa que pasa en el terreno de juego que no es de tu gusto saca esa parte mala de uno, te pones a gritar, a insultar, a desearle lo peor al jugador que ha hecho la falta, a meterte con el arbitro y con alguien de la familia de este, te peleas con el amigo que no es de tu equipo y le echas en cara muchas cosas...

La verdad, nos convertimos en personas llenas de ira y eso no es bueno, tenemos que pensar que son personas que están jugando al fútbol y que merecen como personas un respeto, al igual que el arbitro que para mi tiene milésimas de segundo para tomar una decisión, que a unos gustara y a otros no, se puede equivocar y mas aún diría yo que me gustaría ver a esos que le ponen a parir a tomar una decisión objetiva.

También debemos de tener cuidado en los estadios y en casa con los que nos rodean, me refiero sobre todo a los niños, por eso aconsejo que aquellos que tienen ese carácter de ponerse a dar voces a la televisión o en el estadio, controlen que a su alrededor no haya niños, ya que estos aprenden de lo que ven y luego lo sueltan en cualquier sitio, como puede ser el colegio delante de otros niños y provocar así molestias en otros padres que intentan que sus hijos no digan ninguna palabrota.

También quiero, desde aquí, criticar ese fanatismo hacía un equipo, esos aficionados radicales que van a los campos en busca de una pelea, peleas que ellos mismos buscan contra aficionados radicales o no de otros equipos produciendo que muchos vayan a parar a la cárcel o al hospital.

Todo esto por el fútbol, un deporte que genera a los equipos un dinero que nunca veremos nosotros en nuestras cuenta, un deporte que debería de ser un hobby y una afición, así que animemos a nuestros equipos y evitemos dar voces e insultar y más aún las peleas sin sentido y por favor intentemos recordar que el arbitro es un juez que debe de decidir una acción en milésimas de segundo, sin ayuda de repeticiones ni de tecnología que se lo diga en el momento.