Dos deportes de motor cubren los fines de semana en estos momentos, la #Fórmula 1 y el Motociclismo. Mientras en el Motociclismo disfrutamos con adelantamientos frenéticos, frenazos al límite o "caballitos" de la victoria cuando se cruza la línea de meta, en la Fórmula 1 nos fijamos más en los "piques" entre compañeros de escudería, meteduras de pata de equipos que no aprietan bien alguna tuerca o se dejan la manguera del combustible enganchado en el vehículo de turno. Esto de la Fórmula 1 comienza a ser un circo con todas las letras, comenzando con el dueño Ecclestone, de ideas claramente nazis y salidas de tono en sus declaraciones. Pero ahí no acaba la cosa, año tras año vemos que esto no es un deporte de equipo, las escuderías tienen tan solo dos pilotos y es raro ver que alguno se lleve bien con su compañero. Lo tuvimos el año en que Fernando Alonso compartió escudería con Hamilton, su tira y afloja durante todo el año que llevo a Ron Dennis a decantarse por su compatriota y costar el mundial al asturiano. Ficha por Ferrari y todo parecía que pintaba bien para Alonso pero lleva cinco años predicando en el desierto, con malas estrategias de equipo, los ingenieros no dan con la tecla que haga un Ferrari competitivo y hoy por hoy seguramente hasta yo con mi coche le adelantaría en una autovía. Recordemos también la mala relación de Vettel con Mark Webber y el apoyo de la escudería al primero relegando al australiano a la segunda posición. Y en este fin de semana en el Premio de Bélgica hemos asistido a algo que yo al menos nunca he visto. En un adelantamiento en el que iba primero Lewis Hamiltton, Nico Rosberg su compañero, le ha dado con el alerón delantero en la rueda que ha destrozado el neumático, con la consiguiente entrada en boxes del piloto inglés y la pérdida de cualquier opción de ganar la carrera. Pero lo más increíble es que después en unas declaraciones, el piloto alemán dice que le ha dado a propósito, inaudito. Esto a nivel de equipos es muy grave pues una actitud de este tipo debe ser totalmente rechazable en cualquier deporte. Imaginad que en un equipo de fútbol un defensa le marca un gol a su portero y le dice que ha sido a propósito, o un ciclista que haga caer a su compañero de equipo en una etapa peligrosa. Es en estos casos en los que los dirigentes de los equipos deben actuar y debería primar el fair play deportivo antes que los resultados, pero siendo cada vez más inversiones millonarias, es una lástima pero esto se ha convertido en un verdadero circo.