La pasada noche se celebró el partido de ida de la Supercopa de España entre el #Real Madrid y el Atlético de Madrid en el Estadio Santiago Bernabéu. La contienda terminó con un resultado muy igualado, pero que da alas a los colchoneros a soñar con levantar el título el próximo viernes en el Vicente Calderón. El empate a un gol en campo ajeno les concede esa pequeña ventaja, si bien es cierto que los de Ancelotti acudirán a casa de su rival con ánimo de revivir la victoria de Lisboa en Champions.

El encuentro discurrió del modo planteado por el Cholo Simeone. Sus jugadores se centraron en no permitir al Real Madrid elaborar su juego.

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Una línea defensiva muy eficaz, así como una medular muy concurrida, con un trivote defensivo en el centro del campo, impidió que los blancos sorprendieran al Atlético. La primera parte del partido fue tediosa, protagonizada principalmente por la dureza del juego atlético. Como ya hicieron la temporada pasada, a los de Simeone no dudaron en torpedear con numerosas faltas las pocas jugadas peligrosas del Madrid.

La segunda parte comenzó sin Cristiano Ronaldo en el campo, que se retiró en el descanso tras sufrir unas molestias en muslo izquierdo. Por él, entró al terreno de juego el recién llegado James, que iba a convertirse en el autor del gol blanco. Ese tanto no llegó hasta el minuto 81, cuando la estrella de la selección colombiana remató un balón que había salido rechazado en varias ocasiones.

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Sin embargo, la alegría del estadio de Chamartín duró muy poco, ya que el Atlético aprovechó una jugada a balón parado (una de sus más letales armas) para anotar el gol del empate. Su autor fue el máximo goleador del equipo en esta pretemporada, Raúl García.

Como no podía ser menos, este derbi estuvo cargado de polémica. Los rojiblancos pidieron la expulsión de Sergio Ramos, quien propinó un manotazo a Mandzukic tras un encontronazo bastante duro entre ambos. El árbitro decidió amonestar a ambos jugadores con una tarjeta amarilla. Pero, sin duda, la situación más tensa del partido llegó casi sobre la campana, cuando Mario Suárez tocó de manera clara e intencionada el balón con la mano dentro del área rival, tras un lanzamiento a puerta de Carvajal. El clamoroso penalti no fue señalado por el árbitro, algo muy criticado por los madridistas.

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