A principios del mes de Agosto se conocieron los emparejamientos de la última fase de clasificación para acceder a la UEFA #Champions League. El Athletic Club de Bilbao no tuvo suerte en el sorteo y le tocó uno de los equipos más difíciles de batir, el Nápoles de Rafa Benítez. A priori, los leones no partían como favoritos pero ayer demostraron que nunca se puede dudar de tales fieras.

La noche del martes 19 de Agosto, se disputó la ida de la eliminatoria en Italia y el Athletic dio la sorpresa empatando a 1 frente al conjunto napolitano. Marcar un gol fuera de casa daba mucha vida al equipo de Ernesto Valverde, más aún si se tiene en cuenta que la vuelta tocaba jugarla en San Mamés, un fortín inquebrantable incluso para los equipos más grandes.

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El nuevo feudo bilbaíno, para muchos el mejor estadio de la liga y uno de los mejores de Europa, lucía brillante y lleno hasta la bandera. La afición empujaba consciente de que estaba en juego volver a la máxima competición Europea y los decibelios dentro del estadio llegaban a niveles nunca alcanzados.

El partido empezó con paso firme de los leones, concentrados y conscientes de que el mínimo error podía arrebatarles su sueño. El Nápoles presionaba cerca del área rival, donde hay más nerviosismo a la hora de circular el balón y donde un robo puede acabar en gol. De Marcos volvió al lateral derecho y Valverde colocó a Beñat justo por detrás de Aduriz para taponar la salida del rival y a la vez vigilar a Hamsik, uno de los más peligrosos de los de Benítez y autor del gol al poco de empezar la segunda parte.

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Sin embargo el más temido era Gonzalo Higuaín vigilado en todo momento por Gurpegui y Laporte.

Tras el gol anotado por Hamsik en el minuto 47 la hinchada del Athletic animó con más fuerza lo que contagió a los jugadores y permitió a Aduriz igualar la eliminatoria en una acción a balón parado. Pero los leones querían más y, tras un error garrafal de la defensa, el ariete vasco puso por delante al equipo de Valverde. El segundo tanto era algo engañoso porque si marcaban los de Benítez el Athletic caería eliminado. No obstante el Nápoles no reaccionó y a falta de algo más de diez minutos Ibai Gómez sentenció el partido tras una asistencia perfecta del jovencísimo Unai López.

Los últimos minutos en San Mamés fueron una auténtica fiesta y con el pitido final se produjo una explosión de emociones que contagió a cada aficionado. El Athletic ya ocupa un lugar donde merece, un sitio trabajado a base de esfuerzo y el club con más mérito de la Champions ya que se trata de un equipo formado por jugadores procedentes exclusivamente del País Vasco. #Fútbol