Si el Mundial de Brasil 2014 es recordado como el Mundial de los porteros es, en gran parte, debido a las enormes actuaciones de Guillermo Ochoa. Sin embargo, el portero mejicano llegaba a su tercer mundial con las mismas dudas que en su primero. Nadie cuestionaba su enorme talento natural en la portería, pero era muy propicio al error fatal en momentos clave. Desde Francia llegaban noticias de las grandes actuaciones del 'Memo' bajo los palos del Ajaccio y, finalmente, acabó siendo el portero mejicano con más posibilidades de ser titular en la Copa del Mundo. Pero también era una apuesta de riesgo. Se apostó por él. Y todos acabaron ganando.

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El Mundial de Ochoa fue maravilloso. Cumplió como portero titular, fue decisivo en el marcador y se convirtió en ídolo en su país. Pero a poesar de estas grandes actuaciones, en este Mundial se pudieron ver sus grandes defectos. Ochoa no miente, él es un parador, y sólo eso, se limita a ser un parador. El mejicano es uno de los porteros más simples de la actualidad.

En las jugadas a balón parado, córners, balones aéreos y parecidos, el guardamenta espera a que el juego le llegue. No intenta anticiparse ni nada por el estilo. Y ésto condiciona, sin duda alguna, al resto del equipo. México es una selección que juega con la línea defensiva muy adelantada, si encima tienes un portero que no sale de su área, el hueco que queda a la espalda de la zaga es enorme. La ventaja de México en este aspecto tiene nombres y apellidos.

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Si algo fallaba en situaciones a la espalda de la defensa, allí estaba Rafael Márquez. En su antiguo club, este tipo de situaciones era mucho más frecuente. El Ajaccio no tenía a su Rafa Márquez, tenía a una defensa nada sólida y muy fácil de pillar a la espalda. Pero la respuesta que daba Ochoa era la misma: no salir de su área.

A pesar de que cuando te encuentras en la posición de portero tienes que medir con mucho ojo todas y cada una de las acciones que realizas porque el resultado de ellas puede ser desastroso, "el mayor riesgo es no arriesgar". Lo que pasa es que, cuando el guardameta mejicano está inspirado, puede convertirse en un funambulista imbatible que va por la línea de gol de milagro en milagro.

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