Para no cambiar nada, la final ha tenido el mismo guión que la mayoría de los partidos que se han visto. Salvo unos pocos donde el juego ha sido fluido y se ha visto espectáculo, o esos otros donde ha jugado prácticamente un sólo equipo, como los que jugó España, por ejemplo, el resto de partidos se han prolongado hasta los penaltis, o casi.

Realmente, a pesar de todo lo que se espera de una competición de alto nivel como ésta, ha sido un mundial muy flojo, los equipos han salido al campo a proteger el empate a cero y salir al contraataque para ver si suena la flauta. Y si todo sale mal, aguantar media hora más de prórroga y a tirar penaltis.

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Esto es malo para el #Fútbol. El famoso "catenaccio", creado por el austríaco Karl Rappan allá por los años 30, ha resurgido con mucha fuerza y le está haciendo mucho año al espectáculo que se espera ver en un partido de fútbol. Este tipo de partidos es para que se jueguen a puerta cerrada, porque es casi un insulto al espectador. Especialmente al que ha pagado una cantidad abusiva por estar allí sentado esperando ver un buen juego.

Y esta final no ha podido ser distinta. Ha ganado Alemania, en el minuto 8 de la segunda parte de la prórroga, pero podría haber ganado tranquilamente Argentina por un gol en similares circunstancias, o haber llegado a la tanda de tiros desde el punto de penalti. No sé si felicitarlos por su triunfo, porque la verdad es que eso no es jugar como se espera de ellos.

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Los jugadores, obviamente, no son los responsables, porque ellos obedecen las órdenes de su entrenador, pero deberían rebelarse y decirle que así no salen al campo a jugar. Y no hablo sólo de los jugadores alemanes, sino de todos, absolutamente todos, tanto en sus selecciones como en los equipos en los que juegan sus ligas respectivas.

Alemania recibe la copa de manos de España, se queda en Europa. Dentro de cuatro años volverá a ponerse en juego su destino, y espero que, esa vez, se lo replanteen mejor y salgan a jugar de verdad. Echando toda la carne en el asador, dándolo todo para marcar y ganar, y no salir a mantener ese empate que no satisface a nadie, salvo a los que se llenan los bolsillos poniendo en práctica esas tácticas mata-espectáculo. Habrá que ver qué nos depara el próximo mundial, pero mucho me temo que el conservadurismo se prolongará bastante tiempo... ¡Lástima!, si esto sigue así, podemos despedirnos del fútbol como espectáculo. #Mundial de Brasil