El pasado 28 de marzo se cumplieron 35 años de la inauguración de la Escuela de Mareo. José Alberto Lopez, entrenador del Infantil "A" del Real Sporting de Gijón, S.A.D abre las puertas de la escuela de futbol rojiblanca a Brote Verde. Para los que ya presumimos de cierta edad, no tanta, entrar en la escuela de Mareo nos trae a la memoria recuerdos de infancia, esa época de nuestra vida donde se empiezan a forjar los primeros y más sinceros amores, esa época entre porterías construidas con las pesadas maletas cargadas de material escolar, colocadas en algún descampado, con cualquier objeto que pudiera soportar las patadas de aquellos escolares que soñaban con ser Quini, Ferrero, Joaquín, Maceda…a modo de balón.

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Tiempos en los que el Real Sporting disputaba títulos a los grandes…buenos tiempos aquellos, sin duda.

"En Mareo no solo pretendemos formar jugadores de nivel, jugadores que puedan llegar en un futuro al primer equipo. Intentamos inculcar a los jugadores una educación deportiva, unos valores humanos que no solo les sirvan para practicar un deporte de grupo sino también para su día a día: que sean solidarios, respetuosos, educados, con un comportamiento ejemplar tanto fuera como dentro del campo. Intentamos que comprendan que representan a un club con mucha historia en sus espaldas y todo lo que conlleva hacerlo. No es simplemente llevar la camiseta del Sporting: es vestirla con orgullo y respeto".

Esta sentencia, casi lapidaria, que pretende resumir los valores que la escuela rojiblanca intenta inculcar a sus futbolistas la acuña José Alberto Lopez, entrenador del Infantil "A" sportinguista.

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Cocinero antes que fraile fue jugador del Club Astur, Veriña y Avilés entre otros. Una inoportuna lesión de rodilla en su etapa en el San Lázaro, donde compaginaba las labores de jugador del primer equipo con las de entrenador de las categorías inferiores del club forzó su retirada de los terrenos de juegos: "Después de la lesión decidí abandonar la práctica del #Fútbol y sacarme el carné de entrenador. Empecé tras ello en el Astur, donde fuimos campeones de Asturias en categoría benjamín. Estuve cinco temporadas en el equipo de La Argañosa y, tras una breve estancia en los banquillos del Vallobín, Quique Fanjul, coordinador del Astur en aquella época, me reclamó de nuevo para el banquillo del Hermanos Llana. Por aquel entonces ya acudía todos los veranos al Campus de Mareo. Una tarde Pernía, coordinador del campus, me dijo que Emilio de Dios quería hablar conmigo y, tras aquella reunión, comenzó mi vinculación con el Sporting".

El marco en el que nos encontramos es espectacular. Más de 112000 m2 de terreno ocupados por ocho campos de fútbol, uno de ellos de hierba sintética.

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Seis vestuarios en el edifico deportivo y otros cuatro en el anexo al campo cinco. Una policlínica, sala de recuperación, una sala de pruebas de medición de rendimiento físico, un despacho médico, un gimnasio, piletas de hidroterapia y sauna son solo un pequeño ejemplo de las magníficas instalaciones con las que el Real Sporting ha dotado a la escuela de Mareo para uso y disfrute de todos los integrantes de la familia futbolística rojiblanca: desde los más pequeños hasta los futbolistas del primer equipo.

"Los vestuarios donde se cambian los chavales están situados a lo largo de un pasillo. Al fondo está el de los alevines, luego el de los infantiles, los cadetes….el último vestuario es el del primer equipo. Cuando cambian de categoría cambian de vestuario, cada vez más cerca de la meta final, cada vez más cerca del vestuario al que todos desean llegar".

Ese largo y sinuoso camino que separa el fútbol de cantera del profesional, ese vestuario del fondo al más deseado, está escrupulosamente trazado y planificado por el organigrama técnico rojiblanco. Pepe Acebal, como director de la escuela, Javier Vidales, responsable de formación y metodología de la cantera, Rogelio García encargado del seguimiento de los jugadores de Mareo y los futuribles, complementados con el trabajo de todos los entrenadores y personal de la escuela, hacen que todo funcione como una máquina perfectamente engrasada: "Entre Rogelio García, Javier Vidales y los primeros y segundos entrenadores de la casa podemos ver de 30 a 35 partidos los fines de semana. Buscamos futbolistas que tengan el perfil que la escuela necesita. Cuando creemos encontrar alguno que se adecúe lo va a ver el entrenador de Mareo de la categoría correspondiente, ya que es el que mejor conoce si ese futbolista en concreto mejora lo que tiene en su equipo, y luego lo ven otros técnicos de la casa. Para que un jugador venga a Mareo tiene que tener varios informes favorables y el visto bueno de Rogelio todo ello tras verlos seis o siete veces como mínimo".

Otra parte importante del funcionamiento de la escuela es la unificación criterios en cuanto a sistemas de juego y metodologías de entrenamiento: "Todos los equipos de la escuela jugamos un 1-4-3-3. Javier Vidales apostó por este sistema de juego, no porque sea mejor que otro sistema cualquiera, sino porque creemos que es el más adecuado para encaminar a los jugadores a conseguir su llegada al primer equipo. No es, no obstante, algo rígido e inamovible. Todos los entrenadores aportamos nuestro sello personal al sistema con una constante comunicación, además, con Javier, en modo de reuniones periódicas donde se trata todo lo que tenemos que mejorar en entrenamientos, partidos, dudas, posibles mejoras… no se deja nada al azar".

Los equipos inferiores del Real Sporting de Gijón no solo actúan en las ligas organizadas por la Federación Asturiana de Fútbol. Muchos son los torneos nacionales, con presencia de equipos extranjeros en buena parte de ellos, en los que los equipos de Mareo son invitados: "Cuando salimos a jugar fuera de Asturias notamos que la gente que nos va a ver tiene unas expectativas muy altas de lo que un equipo del Sporting puede ofrecerles. Buen manejo de balón, un equipo serio y bien organizado, con unas bases técnicas y tácticas muy bien asentadas. Mareo y el Sporting son conocidos y reconocidos allá por donde vamos".

Poco a poco Mareo se empieza a llenar, la escuela cobra vida. Esta tarde no entrena el primer equipo (lo ha hecho por la mañana) pero la interacción entre estos y los chavales de la escuela es constante: "Coincidimos con ellos en los campos de entrenamiento, en los pasillos… es una aportación extra de motivación para los chicos tener a los jugadores del primer equipo tan cerca, tan asequibles. Ellos saben que muchos de esos jugadores provienen de la cantera. Es una ilusión y un acicate más, si cabe, para ellos".

No solo los jóvenes jugadores de la cantera rojiblanca son los que sueñan con llegar algún día a lo más alto "mi sueño y mi máxima aspiración es llegar a ser entrenador profesional y conseguirlo, además, en el Sporting de Gijón. Y sé que puedo conseguirlo. La llegada de Manolo Sánchez Murias al banquillo del primer equipo así lo demuestra. Él es uno de los nuestros. Cada día que entro por esa puerta soy consciente de lo afortunado que soy y de la oportunidad que la vida me está ofreciendo. En mi cabeza hay fútbol las veinticuatro horas del día y una enorme ilusión por lo que hago que intento transmitir todos los días a mis jugadores. Pongo el alma y el corazón en lo que hago".

La charla deriva por otros derroteros. El cambio que ha experimentado el fútbol español en los últimos años, con una generación de futbolistas prácticamente irrepetible y, merced a ello, el cambio que ha sufrido también el mercado de fichajes en donde una #Liga como las española, históricamente importadora, se ha transformado en un vivero de jugadores para los campeonatos foráneos: "Rara es la competición extranjera en la que no haya jugadores españoles en los equipos punteros; el fútbol español vive un momento dulce y Mareo no es una excepción. Tenemos en la casa, actualmente, doce futbolistas internacionales con la Selección española y una hornada de jugadores que auguran un futuro extraordinariamente prometedor".

La evolución de los sistemas de entrenamiento, la irrupción de Internet y las redes sociales en el fútbol también es motivo de comentario: "Gracias a ellas logramos una interacción constante con los entrenadores de otros equipos incluso de fuera de la región. Hablamos, analizamos, podemos conocer de primera mano otras formas de entrenamiento. Internet da acceso a millones de artículos relacionados con el fútbol, cursos online, todo un mundo de información que, una vez filtrada y asimilada nos ayuda a tener un conocimiento más global de lo que se está moviendo por afuera algo que, no hace demasiado, era impensable y que resulta ahora un complemento sumamente enriquecedor".

Con éste y otros pensamientos futbolísticos nos dirigimos, poco a poco, al vestuario donde le esperan sus muchacho listos para el entrenamiento, dispuestos a trabajar duro para conseguir los objetivos que un equipo como el Sporting está predestinado a lograr: "nos falta conseguir seis puntos para asegurar el campeonato de Asturias de la categoría y tenemos tres partidos para ello: el objetivo está cerca pero aún no está conseguido". Una tarde en Mareo no es una tarde cualquiera. Y un sueño como el de llegar a ser profesional en el Real Sporting de Gijón, tampoco lo es. La rueda sigue girando. Mucha suerte y muchas gracias por una tarde intensa e inolvidable de futbol de cantera.