El próximo domingo se disputará en la ciudad de Río de Janeiro la Final de la Copa del Mundo 2014 entre la selección Argentina y la selección Alemana, ambos finalistas tras derrotar a la selecciones de Holanda y Brasil respectivamente.

Los hinchas argentinos, tal vez por la cercanía limítrofe entre ambos países hermanos - cuando no se trata de fútbol- llevan en Brasil desde hace tiempo siguiendo a su selección. La mayoría recorriendo aquel inmenso país de una punta a otra, viajando en bus, en coche, moto o a dedo, para llegar a cada estadio donde jugaba Messi y la albiceleste. El resto, también otra inmensa mayoría, la que seguramente se verá multiplicada por 10 este fin de semana ha permanecido a lo largo del mundial acampada en Río de Janeiro.

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Más precisamente viendo cada partido en Copacabana, en un recinto preparado especialmente para disfrutar de los partidos, el " FIFA Fan Fest de Copacabana", como una especie de "sambodromo" para el carnaval, al aire libre muy brasilero.

Como sucede en cualquier comunidad de vecinos hay cosas que unen y otras que separan a brasileiros y argentinos. La música, la cultura, la alegría y la buena vida son las cosas buenas, las que unen, pero el fútbol pertenece sin dudad a las que separan. Tampoco es para tanto, mayormente "la sangre nunca llega al río", si hubo algún incidente entre brasileros y argentinos en lo que va de este mundial de fútbol no se trató más que de algún hecho casual, las celebraciones de los triunfos argentinos transcurrieron, tanto en la Villa Madalena de Sao Paulo, como en el "Terreirçao do Samba" en Río de Janeiro, campamento argentino que las autoridades municipales de la ciudad le cedieron a los argentinos para prevenir el aluvión.

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A los brasileros por su parte, además de elaborar el duelo, la derrota de su selección por 7 goles a 1 a manos de los alemanes, no les queda otra que aceptar que Argentina puede ser el campeón. Se enfrentan a la paradoja de tener que alentar, o al menos desear, que Alemania le gane a Argentina, es decir que su verdugo siga ganando. Opino que debería ser al revés, que deberían alentar a la selección Argentina, pero una vieja rivalidad deportiva, la que va desde la Copa América, Bombonera y Maracaná, hasta sí "Maradona es más grande que Pelé", o Messi o Neymar, sigue dividiendo, con inquebrantable terquedad, a dos países que hicieron y hacen del fútbol toda una manera de ser y de estar en el mundo.

El domingo se sabrá quién es el nuevo campeón del mundo. España entregará una Copa que no pudo defender ni retener. Brasil juega mañana con Holanda por los terceros y cuartos puestos, partido que podemos ver tranquilamente, entre dormidos, como se miran a la hora de la siesta aquellas viejas películas del oeste. #Mundial de Brasil