Es entendible que Fernando Torres, después de tener el cartel de líder rojiblanco durante años a pesar de su juventud, optase por hacer la maleta y emprender su viaje hacia la Premier League. No le fue nada mal al principio, rompió marcas de Michael Owen y también consiguió el tercer puesto en el FIFA World Player. En la selección española era el delantero referencia junto con David Villa. Tan bien le fue en el combinado que, por entonces, dirigía Luis Aragonés, que a pesar de su bajada de rendimiento con los años, ha seguido gozando de oportunidades en la selección española y en el Chelsea de Mourinho.

Tras Fernando Torres, llegó Diego Forlán a la orilla del Manzanares, un delantero uruguayo al que sir Alex Ferguson no aprovechó en el Manchester United pero que sí consiguió ganar una Bota de Oro con el Villarreal.

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Tras unos buenos años en el que con el conjunto rojiblanco consiguió el título de la UEFA, otra Bota de Oro europea, una Bota De Oro mundial y el cariño de la hinchada rojiblanca acabó poniendo rumbo a Milan para jugar en el conjunto que allí viste de azul y negro.

Llegó también Sergio "el Kun" Agüero, un poco antes que Forlán, por cierto. Un delantero que año tras año conseguía ganarse a la afición del Calderón a base de #Fútbol. El argentino llegó con apenas 18 años y consiguió dejar mucha huella en el conjunto rojiblanco. Finalmente, el club decidió venderlo al Manchester City, donde después ganaría por doble partida la Barclays Premier League.

Para sustituir a esta perla argentina se contó con Radamel Falcao. Un auténtico tigre del área (y no tan del área) por el que el conjunto rojiblanco tuvo que desembolsar 40 millones de euros.

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Sólo dos años le bastaron al delantero colombiano para dar muestra de su increíble potencia, batiendo récords anotadores en el conjunto dirijido por Diego Pablo Simeone (durante la última etapa de Radamel Falcao en el Atlético de Madrid). Como no podía ser de otra manera, el club decidió que tenía que vender a su estrella. Esta vez fue al Mónaco, que era, básicamente, el mismo proyecto que el Manchester City al principio del mandato del jeque, pero en Francia, en vez de en Inglaterra.

Después de "el Tigre" llegó un jugador que pertenecía al Atlético de Madrid desde hacía años pero no había podido tener la oportunidad de demostrar de lo que era capaz en el conjunto colchonero. Llegó Diego Costa para ayudar al Atleti a conquistar el título de iga y el subcampeonato en la Champions League. Tampoco hay que obviar que el conjunto rojiblanco alcanzó las semifinles de la Copa del Rey donde cayó frente al Real Madrid.

Pero, como no cabría esperar de otro modo, los Gil, y Cerezo de la mano, deciden que es mejor para el club, o mejor dicho, para sus bolsillos, vender al ariete nacido en Lagarto (Brasil).

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Deciden traspasarlo al Chelsea.

Cada vez que el club rojiblanco vende a su mejor jugador, está decidiendo poner fin a un modelo deportivo exitoso. Y cualquier verano, más próximo que lejano, el delantero dejará de valer tantos millones.

Y ésto, señoras y señores, es lo que Enrique Cerezo Torres y Miguel Ángel Gil Marín están haciendo con el Club Atlético de Madrid.

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