Estados Unidos está a otro nivel en #Baloncesto. Eso es algo que nadie duda. Pueden tener un mal día y perder, como siempre, pero ganarles es algo que está al alcance de muy pocos. Llevar a una selección de ese país a ganar de 2 puntos y hacer que suden la victoria es algo que está por encima de lo normal. Las chicas de la Sub-17 ya han demostrado que son extraordinarias.

Hay ocasiones en las que ganar no importa, en las que el enemigo es tan poderoso que solo importa demostrar lo que vales. La derrota siempre es amarga, pero cuando llegas al final y sientes que lo has hecho perfecto, es una sensación inmejorable. Eso es lo que nos mostraron ayer las chicas de la sub-17 en la final.

Anuncios
Anuncios

Las americanas siempre estuvieron por delante o muy cerca. En algunos compases del partido llegaron a adelantarse por 11 puntos. Sin embargo las españolas jamás perdieron la cara al partido y en cada ocasión volvieron a acercarse. Las americanas eran más altas. Las americanas eran más fuertes. Sin embargo las americanas jamás fueron superiores. Hasta la última posesión, el partido siguió en el aire.

Parte de esta igualdad tenemos que achacársela a una inconmensurableÁngela Salvadores, escolta leonesa llamada a ser la nueva Amaya Valdemoro. Tal vez incluso llegue a superarla. De los 75 puntos que anotó España, 40 salieron de las manos de esta jugadora. Es la punta de lanza de lo que ya podemos calificar como una de las grandes generaciones de nuestro baloncesto femenino. Hace un año, fuimos campeones del Europeo.

Anuncios

En este campeonato hemos demostrado que no fue un espejismo, solo la todopoderosa USA ha logrado derribar a España y por poco no lo logra.

Al final nos tocó llorar. El sueño de ser campeonas del mundo quedó truncado, pero no en nada. No nos llevamos a casa el oro, pero estas chicas han demostrado que algún día será. Hace no mucho estaban Gasol y compañía conformándose con buenos puestos y llegó el día en el que la medalla se volvió dorada. Con estas chicas no hace falta fe, solo verlas jugar. Como suele decirse, ver es creer.