Según informan medios brasileños, Scolari y el coordinador técnico de su selección se han reunido con los psicólogos profesionales del equipo con el objetivo de planear una estrategia para remediar los problemas de nervios y el exceso de emociones que muchos de los jugadores han mostrado durante los partidos jugados hasta ahora a lo largo de todo el presente mundial.

 El seleccionador del equipo brasileño reconoció a varios periodistas de medios deportivos locales su preocupación ante el bajo rendimiento de los suyos y, concretamente, con los llantos, nervios y multitud de emociones que todos podemos ver en los rostros de muchos jugadores de la canarinha en los momentos más puntuales y críticos de los partidos, como el himno, los descansos de la prorroga o la tanda de penaltis.

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Unos nervios que, según el seleccionador, puede afectarles en su rendimiento a la hora de jugar el gran fútbol que supuestamente iba a jugar la gran favorita y anfitriona de la cita mundialista.

A este cúmulo de emociones se les puede sumar las que pueden causar los posibles grandes cambios que el seleccionador puede hacer de cara a los cuartos contra Colombia, entre los que destacan la incorporación de Paulinho en sustitución del sancionado Luiz Gustavo para acompañar a Fernandinho en el centro del campo, y el cambio en la estrategia defensiva, en la que Scolari podría plantear una defensa con tres centrales, con el objetivo de dar más libertad ofensiva a los laterales, estrategia que ya usó Scolari en el mundial de Corea del Sur y Japón 2002, en el que Brasil consiguió su quinto mundial.