Para muchos, esta derrota es mucho más dura que el mítico "maracanazo" de 1950. La Alemania de Joachim Löw venció a los brasileños por 7-1, obteniendo el pase directo a la final y atemorizando a sus dos posibles rivales. El partido comenzó con un dominio claro de los germanos, que desde el principio consiguieron plasmar en el terreno de juego un fútbol rápido, sencillo y basado en el toque, que apabulló a una mermada selección de Brasil. La ausencia de Neymar por lesión se suponía casi insalvable, puesto que el jugador del Barcelona ha sido el único que ha aportado algo de brillo al estilo de juego de la canarinha durante este Mundial. Sin embargo, el jugador más extrañado por Scolari en semifinales no fue él, sino Thiago Silva.

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El defensa del PSG se perdió el encuentro por sanción, y tuvo que ver desde la grada cómo sus compañeros de la zaga no eran capaces de frenar la apisonadora alemana.

El primer gol llegó en el minuto 10. Thomas Müller marcó con la derecha un córner medido de Kroos, ante la impunidad de la defensa brasileña, que le dejó rematar a placer. El 0-2 vino de la mano del mayor goleador en la historia de los mundiales, Miroslav Klose, que anotó su gol número 16 tras una preciosa jugada de toque. Un minuto después, el futuro jugador del Real Madrid Toni Kroos remató a la red tras un centro de Lahm. Pasados 120 segundos, Kroos volvió a alterar el marcador, consiguiendo el 0-4 tras un imperdonable error de Fernandinho. El madridista Khedira quiso sumarse a esta fiesta de goles alemanes, anotando el 0-5.

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En tan sólo siete minutos, los de Löw marcaron cuatro tantos. La selección brasileña no podía creerse semejante repaso en tan solo 25 minutos y ante su público. Pero, la fiesta germana aún no había terminado.

Con un 0-5 al descanso, los de Scolari no podían hacer más que intentar mantener ese resultado y no encajar más goles. En la segunda parte, Alemania comenzó a pensar en la final y relajó su juego, permitiendo al ultrajado equipo anfitrión llegar en alguna ocasión a la portería de Neuer. Sin embargo, él también quiso participar del recital teutón, con paradas dignas de su categoría que demuestran por qué es hoy en día uno de los mejores porteros del mundo. Klose fue sustituido en el 58', dejando paso a un Schürrle que también quiso colaborar en la histórica goleada. El 0-6 salió de sus botas, tras un centro enviado, de nuevo, por Lahm. Sin lugar a dudas, el golazo del partido fue el 0-7, también obra de Schürrle, un tremendo zapatazo que primero impactó en el travesaño y después perforó la red de Julio César. En el descuento, el brasileño Óscar anotó el gol del honor para su equipo, que, derrotado, sólo pudo llorar y rezar tras el pitido final.

Este primer partido de semifinales del #Mundial de Brasil pasará a la historia del fútbol, para desgracia de los anfitriones del campeonato.