Hablar de Don Alfredo Di Estéfano, es hacerlo del que probablemente sea el mejor jugador de la historia de este deporte. Un hombre con carácter, con temperamento, con mal genio si lo queréis, pero con una calidad futbolística que no tiene comparación.

Otros han sido buenos en sus respectivas facetas en el campo, pero lo que hace que Di Estéfano sea el mejor, es que era capaz de jugar en cualquier parte del campo, y lo más difícil, hacerlo bien.

Alfredo era un hombre que vivía por y para el #Fútbol, su pasión, su vida... Fue jugador hasta los 40 años, y tal como relataba, lo dejó a esa edad porque su hija le comentó que sin pelo y con pantalones cortos no quedaba bien.

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Su faceta como entrenador fue menos destacada, pero entrenó a grandes ídolos, y en todos dejó un calado excepcional. Hombre que no hablaba, sentenciaba.

Frases como las de "no te pido que pares las que van dentro, sólo pido que no metas las que van fuera" le hacen único. O aquella de "no sé si me lo merezco, pero yo lo trinco", mítica. Era un tipo diferente.

Su etapa como Presidente de Honor del Real Madrid le hizo codearse con jugadores como Figo, Zidane, Ronaldo Nazario o Cristiano Ronaldo, sin duda, de lo mejor de este deporte. Además, decir que un auténtico "crack" como Cristiano Ronaldo le tenía como parte de su familia, dice mucho del Gran Di Estéfano. O le querías, o le odiabas, y lo que está claro es que el mundo del fútbol le quería.

Más que quererle, le adoraba y le veneraba.

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Se fué un mito, una leyenda, se fue Alfredo Di Estéfano. El Real Madrid le llora, el fútbol le llora, su hueco jamás podrá ser llenado, el dolor de su partida jamás podrá curarse, pero puede redimirse viéndole jugar en su etapa como jugador, muchos aprenderían de él aún hoy en día.

A sus 88 años, su corazón dijo basta. Le falló cerca del Estadio Santiago Bernabéu, el campo de sus amores, el que lleva el nombre del hombre que le trajo a España y que le hizo grande, el que apostó por él por encima de todos, y juntos, conformaron los pilares más importantes de la historia del club blanco. Hoy estará con Don Santiago en el cielo, especulando sobre la próxima campaña del Club de su corazón... Hablando de fichajes, de estilos de juegos. Y cabreándose si los suyos no entregan el mil por mil, como bien decía, primero hay que sudar el escudo para merecer vestir la camiseta del club más importante de todos los tiempos.

Hasta siempre maestro.