Ayer vivimos el primero de los muchos momentos de tensión y competición entre los favoritos del presente Tour de Francia en la segunda etapa de la ronda gala en la que 201 km unían las localidad de York y Sheffield en un recorrido espectacular lleno de cotas que recordaban a una de las grandes clásicas de primavera, a lo que se suma la impresionante afluencia de público que estamos pudiendo ver en las primeras etapas de este Tour.

Sin embargo, a pesar de todos estos momentos de tensión, la de ayer no era, según Alberto, una etapa para conseguir grandes cosas, sino más bien para perderlas, ya que el recorrido y la gran afluencia de público obligaba a estar concentrado en todo momento para no perder todas las posibilidades de ganar el Tour con una caída.

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Uno de los puntos de inflexión de la jornada se vivió cuando a falta de unos 30 km el conjunto Garmin-Sharp decidió tomar las riendas del pelotón y poner un ritmo muy duro que acabó, junto con la exigencia del terreno, deshaciendo el pelotón y dejándolo en poco más de veinte ciclistas, entre los que no encontramos a una de las bazas españolas, Purito Rodríguez, quien como ya afirmó y avisó antes de comenzar el Tour, no se iba a meter en carrera si no que su objetivo era buscar victorias de etapa.

Formado este pequeño grupo de favoritos a todo, pudimos ver las primeras declaraciones de intenciones de alguno de ellos. Los primeros en probarlo fueron los dos corredores franceses Pierre Rolland y Jean Christophe Peraud, quienes lanzaron un duro ataque que muchos pensaban que iba a ser definitivo.

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Sin embargo, la escapa no fraguó especialmente por falta de entendimiento entre los dos franceses y el grupo de favoritos volvió a ser cabeza de carrera.

A falta de 5 kilómetros, justo en el momento de las rampas más dura del último tramo de la etapa, pudimos ver los primeros movimientos de los grandes favoritos. El primero de ellos fue Alberto Contador, quien probó el estado físico de sus principales rivales al título con un fuerte ataque que no pudo dejar atrás a nadie, ataque al que le siguió el del ganador del año pasado, Froome, quien atacó con más o menos el mismo resultado. Finalmente, el ataque definitivo al que no consiguió responder absolutamente nadie de este grupo fue el de Vincenzo Níbali, que consiguió escaparse y llegar en solitario a la meta, ganando por lo tanto la esta segunda etapa y convirtiéndose en líder de la clasificación general. #Ciclismo