El 9 de julio de 1816 las Provincias Unidas del Río de la Plata firman en la provincia de Tucumán su declaración de independencia rompiendo así, luego de numerosas batallas con y sin sangre, los lazos de dependencia con toda potencia extranjera, en especial con el colonialismo, la monarquía española y el decadente Virreinato de la Plata. El 9 de Julio siempre fue un día festivo en Argentina y, en un país donde se vive y se respira fútbol, el de ayer fue más festivo que nunca porque la selección de fútbol, después de 24 años, ha llegado a la final de la Copa del Mundo. Todos los argentinos, desde Usuahía a la Quiaca, salieron a la calle, llenaron de banderas las calles y las plazas, cantaron y bailaron hasta las tantas, con alegría y folclor, como se festeja allá.

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El triunfo argentino fue como de costumbre muy sufrido, después de un partido donde ambos equipos, Holanda y Argentina, especularon todo el tiempo esperando los errores del rival, donde hubo muy poco fútbol, Argentina finalmente obtuvo la victoria después del alargue en tandas de penales con dos paradas sensacionales del portero Chiquito Romero. Sensacional el "jefecito Mascherano", el tan temido Robben por fortuna ni apareció, Palacio se perdió un gol que estaba hecho, y tampoco Messi apareció, salvo en el penal, que marcó con la seguridad y eficacia que todos esperaban. Mucho más que decir no hay.

Como de costumbre, cuando comenzó el Mundial, en la fase de grupos nadie daba "dos mangos" por Argentina. La verdad que el equipo se fue armando a medida que la selección disputaba los partidos, "partido a partido" conforme a una máxima del Cholo Simeone que va camino a convertirse en célebre.

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Los aciertos de Sabella, cambiando aquella primera formación, haciendo los cambios a tiempo, reconociendo errores, escuchando y manteniendo unidos a sus jugadores condujeron, por un camino, bastante discreto tal vez, a la final del Mundial Brasil 2014. Tampoco nadie pensó que a España podía sucederle lo que le sucedió y menos a Brasil, de sorpresas está lleno el fútbol y es esto lo que lo hace apasionante y lindo.

Sin embargo, tampoco la prensa, sobre todo la española, nunca habló bien de la selección Argentina. Ni en sus mejores momentos, y aunque ahora Argentina llegó a la final tampoco - lamentablemente- ha cambiado. Como ya lo había mencionado en una nota anterior la arrogancia europea, tal vez también algo de rencor porque España - la campeona del mundo- nunca apareció en Brasil continúan imponiéndose por encima de la objetividad, y sobre todo del respeto que los profesionales de prensa deberían de tener ante jugadores, cuerpo técnico, aficionados, y de los países - sudamericanos o no- que apoyan, saltan, cantan, gritan y sufren cada vez que uno de su selección toca la pelota.

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Todo esto me parece lamentable.

Ahora la mayoría de la prensa española, destaca la cadena COPE, amarilla y reaccionaria, está a favor de Alemania. No tengo nada que decir de Alemania, es más me parece que ha sido uno de los mejores equipos de este mundial. Ahora bien, por algo Argentina llegó hasta donde llegó. Aunque Argentina no haya desarrollado todo el buen juego que merece un acontecimiento de la magnitud de un mundial de fútbol estamos hablando de un campeón, de una selección con historia y experiencia. ¿Tanto les cuesta reconocer esto a los periodistas españoles? En vez de hablar de España o simplemente de fútbol se dedican a despreciar - con saña- el triunfo de Argentina, como si ganar por penales no valiera, como si "Argentina se hubiera encontrado tirado un billete de 500 euros por el suelo"... No me estoy inventando nada, estoy citando palabras textuales - anoche, después del partido- de un periodista de la Cadena de los Obispos Españoles.

Pero dejemos ya de enrabiarnos. Lo dicho, dicho está, ¿qué quiere que le diga? Llevo casi más años viviendo en España que en Argentina y tampoco me hace mucha gracia tener que escribir a cada rato sobre este tema. Odio el populismo y el negocio de las patrias a través del fútbol. La hipocresía de sentirse Español, Croata o Argentino solamente cuando jugamos al fútbol. No soy tan moderno ni tan viajado como para decir que soy un ciudadano del mundo, mi patria es mi infancia y mi infancia la viví en Argentina. Con mi opinión no voy más allá de esto, es solo una opinión como tantas otras y no quiero demostrar ni cambiar nada, solo describo una realidad que me disgusta.

Tampoco nos tomemos las cosas tan en serio, mientras Holanda y Argentina pateaban los penales Israel estaba tirando misiles sobre Gaza… Como dicen los chicos de la selección disfrutemos del momento, démos gracias a dios o a "la concha de su madre" por estar vivos; esperémos suerte y buen fútbol en la final. #Mundial de Brasil