"El #FC Barcelona y el Liverpool FC han llegado a un acuerdo para el traspaso de Luis Suárez." Así ha anunciado el club de la Ciudad Condal el fichaje del jugador de moda. La próxima semana el delantero viajará desde Uruguay hasta Barcelona para pasar el pertinente reconocimiento médico, firmar el contrato y ser presentado ante los medios de comunicación. Dicha presentación, prevista para el miércoles 16 de julio, será bastante peculiar, puesto que no podrá tener lugar en el Camp Nou. La razón de este cambio de planes se debe a que la sanción de la FIFA no le permite pisar ningún recinto deportivo durante cuatro meses. Según la prensa catalana, la cantidad que el club inglés ha recibido por el traspaso de su estrella asciende a los 81 millones de euros, menos de lo que se había publicado en tabloides británicos.

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El fichaje de Suárez no ha estado exento de polémica. El incidente que protagonizó el futbolista en el encuentro Italia-Uruguay ha derivado en que muchos barcelonistas no consideren a Suárez un jugador adecuado para los valores de su club. En un lance del partido, Luis Suárez propinó un mordisco en la zona del trapecio al jugador italiano Giorgio Chiellini. El árbitro no sancionó la agresión en el momento, pero la FIFA decició actuar de oficio y analizar al detalle la jugada. Pocos días después del partido, se hizo oficial la sanción de nueve partidos y cuatro meses de inhabilitación para "realizar cualquier clase de actividad relacionada con el #Fútbol". En las inmediaciones del Camp Nou llegaron a cuestionarse el fichaje de Suárez, puesto que según las palabras de la FIFA, el jugador podría no estar habilitado ni siquiera para entrenarse con sus compañeros.

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Sin embargo, finalmente se confirmó que la sanción no le impedirá tal actividad.

Recientemente se ha conocido que la FIFA ha desestimado el recurso que presentó la federación uruguaya para reducir la sanción a su futbolista. Por tanto, la última instancia a la que pueden acudir tanto Suárez como Uruguay es el TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo). Según fuentes cercanas al jugador, a la vuelta de vacaciones gastará su último cartucho e intentará que el TAS reduzca su sanción.