Si hay algo que el olimpismo nos enseña sobre el deporte, es la lección de que el deporte ha de ser, ante todo, ejemplar. En el deporte, se pide a todos juego limpio, un ejemplo para la vida. Se pide a todos el máximo esfuerzo, algo que lleva a las personas más lejos que cualquier “don” que tengan. Sin embargo parece que la igualdad es una lección que el deporte, aún hoy, sigue teniendo pendiente.

Estos días ha saltado la polémica de la indumentaria del balonmano-playa en las competiciones femeninas. Según parece, la indumentaria es muy escueta y muy obligatoria. En esencia un bikini disfrazado de ropa deportiva. En general las jugadoras están muy descontentas, no solo por la discriminación que esta ropa presenta con respecto a sus compañeros masculinos, que van bastante más tapaditos, sino también por lo incómodo del atuendo.

Como todo el mundo sabe, el balonmano no es precisamente un deporte en el que exista poco contacto físico o en el que los movimientos sean poco explosivos.

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Esto provoca que las jugadoras estén permanentemente teniendo que recolocarse la ropa, pues esta se mueve. Todo un partido teniendo que recolocarte la ropa no es precisamente el sueño de un deportista. Además, si la ropa deportiva es por definición cómoda ¿qué necesidad hay de que, porque sea un deporte de playa, se tenga que practicar estando incómodo?

Se alega que las normas internacionales para este deporte establecen la indumentaria, que es la que se pretende implantar en España a partir del año que viene. Este año solo se avisa, el que viene se impide jugar. Yo me pregunto ¿si las normas obligasen a jugar desnuda, obligaríamos a las chicas a hacerlo por muy denigrante que fuera? ¿carecemos de la más mínima #Educación y no somos capaces de defender a las mujeres como algo más que objetos a los que mirar mientras dan saltitos ligeras de ropa o es que a los que dictan las normas en España les gusta lo de los saltitos y la falta de ropa?

Lo peor de todo es que lo que podría parecer una simple diferencia de opiniones empieza a tornarse en patrón.

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No es la primera vez que vemos como las chicas tienen que enseñar todo lo que la moral no prohíbe para poder jugar mientras a los hombres se les deja jugar escondiendo lo que les parezca. Hace tiempo bromeaba con una amiga que juega al voley playa sobre que seguro que esas normas las hacen hombres que quieren ver a jovencitas ligeras de ropa, pero les preocupa que sus mujeres se fijen en los torsos desnudos de sus equivalentes masculinos. Algunos ya ni se cortan y lo explicitan, como Blatter hace años, cuando dijo que las chicas del fútbol, cuándo no las de fútbol playa, deberían jugar con ropa como la que llevan en voley playa, que así se ven mejor.

Esperemos que algún día dejemos de oír este tipo de sugerencias por parte de quienes articulan el deporte. Hasta entonces apoyo la idea de algunos jugadores masculinos de este deporte, salir a jugar ellos también en bañador tipo slip y top deportivo. Estarán monísimos.