Atrás han quedado ya aquellos años que, en blanco y negro, maravilló a propios y extraños, a sus incondicionales y a los que estaban en el equipo contrario. A todos los que, en definitiva, disfrutaban, disfrutan y disfrutarán del deporte rey por excelencia. Pero quedarán en el recuerdo de todos los amantes del futbol. Merengues, pericos, culés, colchoneros o de cualquier otro equipo, nacional o internacional. Porque por encima de las pasiones que levantan los colores siempre prevalecerá la magistral forma de controlar los movimientos de un balón en el campo que sólo unos cuantos elegidos poseen. Y Alfredo Di Stefano, era uno de ellos. Puro espectáculo.

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  Siempre estarán en la mente de los muy futboleros nombres como Pelé, Puskas, Kubala, Gento, Maradona, Cruyff, Beckenbauer y unos pocos más que fueron en su momento los mejores jugadores del mundo. Y que, pasen los años que pasen, seguirán siendo recordados como la élite de los futbolistas. Y a partir de hoy, día de su fallecimiento, Di Stefano se colocará un peldaño por encima en una especie de beatificación futbolística, honor que sólo merecen los mejores, los que han dejado grabado a fuego su nombre en todos los rincones del mundo por su buen hacer dentro de un terreno de juego.

  Mucho se leerá estos días sobre él, publicarán un amplio resumen de los títulos que ganó, de las copas que levantó, de su estilo de moverse por el campo e infinidad de detalles que serán analizados y divulgados como homenaje póstumo a su figura.

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Yo, humildemente desde este artículo que leerán unos pocos, me limitaré a agradecerle todo lo que hizo por el #Fútbol, el ejemplo que dio dentro del estadio pero más aún fuera de él. Agradecerle que haya sido un señor en todo momento, respetuoso con todos, correcto y educado, como pocas personas que alcanzan su nivel de popularidad saben mantener. ¡Gracias, Alfredo!

  Hoy el #Real Madrid llora, porque se ha ido una parte de su esencia como equipo de fama mundial. Una figura célebre que ha sido en vida, y lo seguirá siendo a partir de ahora, un símbolo inequívoco del madridismo. Y el resto de equipos lloran también, porque cuando una persona como él nos deja, todos lo lamentamos.

  Dónde quiera que estés ahora, espero que puedas comprobar el cariño y el afecto que te tenía todo el mundo, por ser como eras. Por ser tú. Por ser "la saeta rubia". Descansa en paz, Alfredo Di Stefano.