Como sucedió con España hace ya más de una semana (Campana y se acabó), también se acabó la singladura de la selección anfitriona y máxima favorita para ganar el mundial: Brasil. Los aficionados brasileños (La Torcida) padecían por un nuevo Maracanazo como el padecido en 1950. El Mundial de 1950, también disputado en Brasil, fue dominado claramente por la ya entonces selección del país más futbolero; pero la final donde Brasil se había de comer a la selección de Uruguay resulto que la segunda se comió a la primera en patatas, con el consiguiente drama Nacional, aunque después vinieron los tres Mundiales de Pele que la coronaron como indiscutible mejor selección del mundo. Éste mundial que había de ser la guinda y revancha de ese de hace 64 años, han sido eliminados en semifinales y para Alemania no han llegado ni a tapita berberechos que acompaña una cerveza.

Realidad Virtual es lo que veían tantos comentaristas deportivos. Tanto España donde la decadencia del Barça ya pronosticaba un resultado igual para la Roja, Brasil no era Brasil. La suerte hizo que la mejor selección brasileña (la de Socrates, Zico, Eder…) no ganara ningún Mundial mientras que una de las más tristes (la de Ribaldo, Bebeto, Ze Roberto…) ; éste subir y bajar lo experimentan todas las selecciones, aunque para España esa punta que le dio el Mundial de Sudáfrica fue una excepción, una excepción en el sentido negativo es lo que ha sido este batacazo de la Canarinha. Brasil jugaba sin jugadores brasileños, porque esos jugadores han nacido en Brasil pero no juegan como jugadores de Brasil, y lo más preocupante para ellos es que esas eran sus estrellas, y no tienen nada más en la recamara.

La prensa deportiva esperaba un partido igualado pero con favoritismo claro de Brasil. Pero no era cierto. Alemania no llevaba tampoco ninguna maravilla de mundial, jugaba a rachas, aunque cuando lo hacía se atisbaba su contundencia y calidad. Brasil con jugadores que juegan en las ligas europeas tenía un caché muy alto, también le estaba costando ganar pero, a diferencia de Alemania, en ningún momento dominó en el campo; solo las genialidades de Neymar, único jugador comparable a los jugadores clásicos de Brasil, y la contundencia del mejor defensa central del momento Thiago Silva que mantenía la portería a cero, mantenían viva una selección que no jugaba a nada. Con Neymar lesionado y Silva sancionado, sólo la suerte podía decantar el partido para los locales; y ésta encima se decantó de lado germano.

Un 1 a 7 sin suerte no se entiende con equipos de este nivel. Con la suerte cambiada hoy hablaríamos de un 3 a 0 o similar y que los Teutones no eran tan fieros. Pero seamos sinceros hoy un 0 a 4 a favor de Alemania sería un resultado justo. Sin sus dos estrellas Brasil es un equipo mediocre, y con dos inconvenientes: el primero se le supone por nombre una superioridad que no tiene la cual pone presión, y el segundo sus jugadores están llenos de pretensiones de estrella lo que vulgarmente llamamos "ir de sobrados". Ayer (8/7/14) recibieron una lección difícil de digerir que encima tendrá un epílogo doloroso el sábado con el partido de desempate, el cual han de ganar sí o sí y con la afición en contra. #Mundial de Brasil

Que equivocados estaban los medios de comunicación al pronosticar una repetición de la Copa Confederaciones. Lo estaban porqué hacen una ciencia de un juego donde la suerte es la principal baza; porqué basan sus afirmaciones en datos poco objetivos cogiendo periodos de análisis que convienen para su tesis, y mal interpretando lo que ellos llaman estadísticas; y sobretodo porqué se guían por sus perjuicios dando más importancia al nombre que los datos que tienen delante las narices, entre otras cosas debido a que se fijan en detalles totalmente insignificantes obviando la visión general que la dejan para tópicos como "el #Fútbol es así".