Anoche vimos a dos equipos que ante todo no querían perder, lo cual es muy razonable. Lo malo es que no vimos ningún equipo con auténtico deseo de ganar. Durante 90 minutos de partido y 30 de prórroga, ambos equipos esperaron el error del otro sin buscar jamás provocarlo. Tanto Argentina como Holanda enviaron a sus hombres de ataque a la guerra dejando bien guardada la portería con una nutrida defensa. Sencillamente jugaron a llegar a los penaltis.

Fueron como dos boxeadores que temiesen los golpes del rival y solo pensasen en pasar el mal trago recibiendo el menor castigo posible. Llegar al último asalto con el cuerpo indemne y la tranquilidad de salir de pie del ring era más importante que ganar el combate.

Anuncios
Anuncios

Al igual que en el boxeo, donde si nadie lanza un golpe en todo el combate sencillamente deja de ser boxeo, un partido en el que los equipos lanzan a puerta 5 balones entre ambos no se parece mucho al #Fútbol.

Por minutos pareció que ambos equipos se conformaban con la tanda de penaltis. Al menos podrían volver a casa y decir "fue la lotería de los penaltis". Nadie perdió el partido con la pelota rodando, pero los aficionados se perdieron el Holanda-Argentina. En ocasiones así, dan ganas de pedir que te reembolsen la entrada.

Este era un partido en el que se esperaba mucho. Sobre la cancha estaban algunos de los jugadores más desequilibrantes del planeta.

Lionel "Leo" Messi, el gran genio del balón que ya muchos comparan con Maradona, últimamente no muchos todo hay que decirlo.

Anuncios

En este partido fue más figura que jugador. Estaba y eso obligaba a la defensa de Holanda a estar pendiente de él, pero sin esa aura de estrella la defensa se hubiera ocupado de otras cosas más importantes.

Arjen Robben, la bestia holandesa capaz de destruir él solo a la defensa de cualquier equipo y que estuvo hace 4 años a punto de arrancar a la España (aún) invencible su título de las manos. Hasta hace poco los holandeses podían vivir de darle la pelota y ver qué se le ocurría. Anoche hizo más que Messi, pero tampoco es que eso sea mucho.

Sergio "Kun" Agüero, otro grande del fútbol. Lesionado durante medio mundial, ni se le esperaba para este partido. Por poder podía estar, pero muchos argentinos rezaban por llegar a la final sin tener que sacarle. Una final donde su recuperación fuera ya más firme y no existiera el riesgo de perderle en una recaída. Al final salió en el minuto 80 y se bastó con esos 40 minutos que quedaban entre partido y prórroga para demostrar por qué rezaban los argentinos.

Anuncios

Hizo más en 40 de lo que muchos hicieron en 120. No logró el gol, pero lo acercó mucho.

Al final el mejor del partido fue Javier Mascherano. El solo se bastó y más que sobró para desactivar las pocas genialidades que trenzaron los holandeses. Su partido fue casi perfecto, recordando a esos partidos que añoramos a Ramos y Piqué, en los que parece que pudiéramos prescindir de Casillas, que ellos ya dejan solitos la portería a 0. Ya desde el principio dejó claro a los holandeses que no pasarían, que si querían goles que los marcasen desde lejos. El área fue suya. Esto dice mucho del partido, si un jugador dedicado a que su portería esté a cero es el mejor del partido es que no es un gran partido.

Al final el héroe fue quién no quedaba más remedio que fuera. Sergio Romero, portero de Argentina, paró 2 penaltis y llevó la final a las manos de un Messi que ya tiene su partido por el título.

Por el bien del fútbol, esperemos que en la final Argentina sea más como la que recordamos y menos como la que últimamente vemos. Viendo el partido del martes, a Holanda no le hará falta mucho para ser tercera de este #Mundial de Brasil.