Como no soy un periodista deportivo, y no cargo con la responsabilidad que tienen éstos para emitir una sabia opinión, he preferido prescindir esta mañana de prensa, radio, internet y televisión para no contaminar mi opinión, para escribir y rescatar aquella primera e inmaculada impresión, no la del sentimiento sino la del sentir, la de hablar sobre la experiencia de ver y compartir con amigos una gran final de la Copa del Mundo.

¿Cuando vemos que en los palcos oficiales se encuentran personalidades de la talla de Ángela Merkel - claro, jugaba Alemania-, de Putin - el próximo será en Rusia-, Dilma Rusself - con el dinero que se gastó- ,todavía podemos hablar de que el fútbol es nada más que fútbol? ¿Todavía podemos decir que el fútbol es solo un deporte y que gane el mejor? Cuando el Cholo Simeone perdió la Champions frente al Real Madrid José María Aznar, Florentino Pérez, Mariano Rajoy, y aquel hombre que fue Rey estaban en el palco; se trataba de dos equipos españoles pero obviamente todos iban por el Madrid.

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Entonces, como somos de otra era, románticos perdidos, de inmediato nos ponemos del lado del más débil, alentamos al más pobre, al que tiene menos chance de ganar , como siempre en contra del poder, de los poderosos, aunque no siempre acertamos, pero eso es harina de otro costal.

Nada de esto pasó anoche entre Alemania y Argentina. En mi opinión no hubo ni equipo grande, ni equipo chico, ni malo, ni bueno. Fue una gran final de un mundial de fútbol, tal vez una de las mejores donde Alemania tuvo la fortuna de ganar porque es una final y alguno tiene que ganar. Argentina jugó un partido impresionante, es verdad que en este mundial Argentina arrancó con algunas dudas, después fue de menos a más, y por mérito propio finalmente llegó a la final solo con el pequeño detalle que allí no estaba Brasil.

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Porque desde mucho antes de que empezara el mundial Argentina se había mentalizado para jugar contra Brasil, porque todos creíamos que la final sería entre dos equipos de Sudamérica. Dicho esto, Argentina fue un dignísimo rival de los alemanes, pese a su excelencia característica les costó ganar, y hoy la selección de Alejandro Sabella ocupa el segundo puesto entre las mejores selecciones del mundo.

Messi llevó a la selección Argentina hasta la final de la copa del mundo. Se ganó el balón de oro al mejor jugador del mundial 2014. Seguramente es y seguirá siendo el mejor jugador del mundo por muchos años más, sin embargo para ganar este mundial, para hacer lo que la gente quería que hiciera- sobre todo contra Alemania- hace falta algo más; algo tan raro como inexplicable , algo que por ponerle nombre decimos que es magia, milagro, tan misterioso como inescrutable; una fuerza extraña, una luz, algo que se tiene o no se tiene, que excede al talento deportivo del jugador y que hace, como lo hizo con Maradona en el 86, desde el primer minuto quién iba a ser el dueño de la pelota, del mundial y de la copa.

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En este sentido Lionel Messi es un gran jugador pero no es, ni será Maradona.

Podemos hablar doscientos días del árbitro, del penal que no cobró, de los goles que no fueron, de todo ya hablarémos en el bar. Lo cierto es que los Argentinos de Argentina, los que llenaron el Maracaná, los que los vieron tomando "caipira" en Copacabana, y los que vimos el partido desde lejos y sufriendo tenemos que aceptar la derrota: que apostamos a ganar, que no ganamos, que jugamos y perdimos, porque en eso consiste ser buen perdedor, en dar la talla, en estar a la altura de las circunstancias, y eso fue lo que hizo en Río de Janeiro la selección la selección Argentina. Podemos hablar doscientos días del árbitro, del penal que no cobró, de los goles que no fueronLos malos perdedores, los que no saben perder, esconden la camiseta, se ponen otra, cuando pierden cambian de deporte, hablan de básquet, motociclismo, tenis, o se suben a una bicicleta, o lo que es peor se cambian de camiseta. Anoche, según una encuesta de los periodistas de la cinco, en España un 70 % de los espectadores iban por Alemania. Los brasileros, con tal de no ver a los argentinos, levantando la copa en el Maracaná también iban por Alemania.

Con un ánimo más nostálgico que patriótico vamos a terminar esta nota con estos versos que cantaba don Atahualpa Yupanqui "Ninguno debe pensar que vengo en son de revancha, no es mi culpa si en la cancha tengo con que galopar; el que me quiera ganar ha de traer buen parejero, yo me quitaré el sombrero porque así me han enseñado y me doy por bien pagado entrando atrás del primero". #Mundial de Brasil