Ahora que estamos en el mundial podemos aprovechar estos vientos de odio que corren por todo el mundo, de desprecios mutuos y de chovinismos llevados a la enésima potencia.

El mundial triunfa por todo lo que hay de negativo: el odio, la envidia, el resquemor entre naciones, sino se exacerba eso, el mundial fracasa. Imaginemos que en vez de organizarlo así, se organizara por un escalafón, se convocaría a los 600 mejores jugadores del mundo, haciendo un ranking de alguna manera. Armamos 32 equipos y le ponemos nombres de colores, por ejemplo,  y armamos un campeonato. Incluso, bastante mejor, porque dado que está hecho por escalafón, no se clasificarían equipos, los jugadores serían de diferentes países.

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Sería futurísticamente mejor, pero... absolutamente carente de interés, ¿por qué? Porque lo que interesa es la confrontación entre naciones, eso es lo que vuelve loca a la gente y les hace gritarse cosas terribles, gritarle a los brasileros "¿qué se siente?". Y realmente qué sentirán: haber salido 5 veces campeones del mundo. Es una cosa para preguntarle a los brasileros, porque es algo que el resto no podríamos imaginar. El odio funciona siempre. Hay una película llamada "Rolerboll", en una época futura donde ya no habría guerras. Entonces, para volcar ese odio y para evitar una confrontación real, se hace una confrontación simbólica. No sería igual, debido que en este momento hay muchas guerras.

Hay un cantito que viene a dar un fuerte indicio de la tendencia de la gente a agruparse según el odio, “ de acá para allá.....son todos put...” o sea de acá para allá son todos hijos de perra, significa que acaban de entrar a ver el juego y ya tomó partido por un bando y odia al otro.

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Yo propongo que dejemos el odio, el resquemor, la envidia, porque esto nos vuelve imbéciles. Estamos haciendo de un deporte el acto mas negativo que existe, ya es un antro de negociaciones sucias, de poderes superpoderosos , de vendetas, nosotros simples mortales…. No entremos en eso, ni siquiera nos divierte, ni nos entusiasma, ni nos alegra, porque sabemos todo lo que se “teje” por detrás.