La final contra Argentina fue todo lo que no fueron las semifinales de este mundial. Por un lado Alemania ha encontrado en Argentina el rival que no se presentó a las semifinales, en la que Brasil pareció que había salido con los alevines. Por el otro Argentina mostró todo el #Fútbol que racaneó contra los tulipanes, cuando prácticamente acordaron antes de poner el balón a rodar que decidirían el finalista desde los once metros de la tanda de penaltis.

Desde las semifinales hasta hoy el claro favorito a la victoria final en el estadio Maracaná parecía ser Alemania. Ganar a Brasil es un logro, superlativo si tenemos en cuenta que fue con un contundente 1-7.

Anuncios
Anuncios

Incluso contra un oponente que hubiese mostrado armas poderosas, semejante resultado es toda una carta de presentación para cualquier partido posterior que hubiera tenido el equipo teutón en este torneo. Además Argentina había mostrado demasiadas costuras mal cosidas durante el partido de semifinales, con lo que parecía que el partido iba a tener poca historia, un simple trámite entre poner la copa en un soporte antes de los himnos y dársela después al capitán de la selección europea.

Sin embargo Argentina se ha mostrado muy superior a sí misma. No solo no ha mostrado las debilidades que evidenció en el partido anterior, sino que además ha logrado en muchos casos mostrarse como una escuadra muy superior a su oponente. Al principio del encuentro, incluso se podía pensar en una derrota de los alemanes por la vía rápida, especialmente cuando Higuaín celebró un gol a quemarropa que acabó por ser invalidado por el arbitro en un claro y bien señalado fuera de juego.

Anuncios

El balón era alemán, pero las oportunidades pertenecían a la selección albiceleste. La máquina bien engrasada que fue el equipo germano en la semifinal se atascó con los pases verticales de los argentinos, que acabaron por robar a sus adversarios su propio juego.

Con el paso de los minutos esto ha cambiado y, aunque nunca han sido los dueños del partido, los alemanes han acabado por imponerse sobre una selección argentina que ha acabado por romperse por sus estrellas. Demasiado dependiente de las genialidades de Messi o Agüero, la mala actuación del primero y la sequía del segundo han llevado a esta selección a su cruda realidad. Por muy bien desarrollado que esté el concepto en el campo, los mimbres que lo sostienen siguen siendo del mismo cristal que el estado de forma de Messi.

Los alemanes han ganado no porque tengan un equipo mejor, sino porque tienen un equipo más sólido. Al final se ha impuesto la maquinaria alemana sobre las genialidades de los argentinos. Un gol en la prórroga ha hecho honor a lo que hemos visto en el campo. Cualquiera podría haber ganado y la dama Fortuna ha dado su bendición al que se lo ha ganado durante todo el campeonato. #Mundial de Brasil