Sorpresas, sorpresas y más sorpresas. Con esa frase podemos definir la primera semana, que ahora concluye, del único torneo del Grand Slam que se juega sobre tierra batida.

Mucho se ha venido hablando últimamente del bajo nivel de forma del número uno mundial, Rafael Nadal, y de la posibilidad de que su reinado en la arcilla francesa pueda tocar fin en la presente edición del torneo parisino. Y no sólo porque su inmediato perseguidor en el ranking, Novak Djokovic, tenga #Roland Garros entre ceja y ceja, sino porque un temible Stanislas Wawrinka llegaba enseñando los dientes y una pequeña legión de outsiders, encabezada por Milos Raonic, Kei Nishikori o Grigor Dimitrov, habían mostrado su candidatura con fantásticas actuaciones en los torneos precedentes.

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Bien, tan sólo unos días después, con el torneo a punto de enfilar su segunda semana, de los nombrados sólo continúan en liza Djokovic y Raonic, amén del propio Nadal.

Ya en primera ronda, un renacido Ivo Karlovic, hombre poco acostumbrado a ganar sobre polvo de ladrillo, despachaba por la vía rápida al pujante búlgaro Grigor Dimitrov a base de saquetazos y continuas subidas a la red. Un mermado Kei Nishikori, flamante campeón del Conde de Godó y finalista en Madrid, apenas oponía resistencia a los golpes del zurdo eslovaco Martin Klizan. Y el reciente campeón del Open de Australia, Stan Wawrinka, se veía superado por el magnífico juego de otro que parece vivir una segunda juventud: el albaceteño Guillermo García-López.

Los tres principales outsiders, los que estaban llamados a poner en entredicho el dominio de los cuatro grandes, eliminados antes y con tiempo.

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Y no sólo ellos, ya que dos talentosísimos jugadores, capaces de ganar prácticamente a cualquiera sobre arcilla, Alexandr Dolgopolov y Fabio Fognini, también abandonaban el certamen a manos de Gael Monfils y Marcel Granollers, respectivamente, en segunda y tercera ronda.

El último en sumarse a esta lista ha sido el gran Roger Federer, que se ha visto superado hoy domingo por el indolente (pero magnífico jugador) Ernests Gulbis. El suizo comenzó jugando realmente bien pero, como lo viene pasando demasiado a menudo en los últimos años, se atascó cuando tenía el partido encarrilado y acabó sucumbiendo ante los poderosos reveses del letón. Tomas Berdych, regular donde los haya, será el próximo rival de Gulbis, en busca de un puesto en las semifinales.

De los de casi siempre, además de Berdych, quedan en el cuadro Novak Djokovic, que avanza como un tiro hacia la final, el incombustible David Ferrer y un, aparentemente, recuperado Andy Murray. Jugadores veteranos como Monfils, Anderson, Verdasco o García López, con los que nadie contaba a priori, pueden dar la campanada y tratar de unirse a esos cuatro para robar el cetro de la tierra batida a Rafael Nadal, al que su espalda vuelve a dar más guerra de la cuenta.

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En categoría femenina, ha pasado todo lo contrario: han sido las principales cabezas de serie las que han abandonado el torneo por la puerta de atrás.

Concretamente, de las diez primeras raquetas del mundo, sólo Simona Halep, Jelena Jankovic y Maria Sharapova han sobrevivido a la primera semana del certamen.

Al contrario de lo que ha ocurrido con los hombres, un nutrido grupo de jóvenes está llamando con fuerza a las puertas del éxito sobre la arcilla de París. Y, entre ellas, brillan con luz propia dos talentosas jugadoras españolas: Carla Suárez y Garbiñe Muguruza.

Lo de Carla no es más que el fruto de un trabajo que lleva fraguándose durante varios años, bajo la batuta de Xavi Budó, sobre todo a nivel mental. A sus 25 años, ha alcanzado un nivel de madurez que, unido a una excelente técnica a la hora de ejecutar todos sus golpes, le permite tratar de tú a tú a casi todas las jugadoras del circuito. Le falta físico, pero lo suple con calidad y trabajo.

El físico que le falta a Carla, es una de las señas de identidad de Garbiñe Muguruza. Tiene una planta impresionante, golpea con muchísima fuerza y su ritmo de bola es casi imposible de soportar para sus rivales. Qué le pregunten a Serena Williams, toda una número uno mundial que sólo pudo robarle cuatro juegos a la hispano venezolana. Si sigues jugando así, ganarás Roland Garros, le dijo la actual campeona a Garbiñe, al terminar el partido. Total, nada.

Junto a ellas, estrellas emergentes como la canadiense Eugenie Bouchard o la norteamericana Sloane Stephens, trataran de sorprender a las veteranas Kuznetsova, SafarovaErrani, curtidas en mil batallas.

En este Roland Garros de locos, con tanto resultado inesperado, lo único claro es que vamos a poder disfrutar de una segunda semana apasionante. Y, por primera vez en muchos años, con un par de jugadoras españolas con aspiraciones reales de emular a la mítica Arantxa Sánchez Vicario. #Tenis