No pudo ser. Los de Del Bosque revivieron ante Chile los fantasmas que surgieron en el primer partido del Mundial, cayendo 2-0 y viéndose eliminados del campeonato de la manera más cruel. Los jugadores que durante seis años nos han regalado un mundial y dos eurocopas, se marchan de Brasil con la cabeza gacha y por la puerta de atrás. 7 goles en contra, frente a tan solo un gol a favor, anotado de penalti. Casillas, Ramos y compañía aún tienen este próximo lunes y ante la selección australiana un partido por delante, el del honor.

Cuando este equipo recibía halagos del mundo del fútbol, un sector muy amplio de la opinión pública llegó a divinizar a los jugadores.

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Ahora, parece que toca lo contrario. No pequemos de memoria a corto plazo. No seamos injustos con un grupo de futbolistas que ha puesto a España a la cabeza de todos los rankings deportivos mundiales. Ser crítico no debería implicar ser desagradecido. Guardemos el dedo acusador, ese con el que algunos han señalado culpables, llamándoles 'viejos' e invitándoles a abandonar el combinado nacional. Esos 'viejos', que en estos tiempos viven su última etapa como jugadores de fútbol de elite, han convertido al fútbol español en un referente para el resto de países. Esos 'viejos' han conseguido que los rivales jueguen contra España con una motivación mayor que contra cualquier otra selección.

Es tiempo de cambios, de que el temido relevo generacional se produzca poco a poco pero de manera efectiva.

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Pero, que nadie olvide que la selección española sub-21 lleva dos eurocopas mandando en el viejo continente. Lo mejor está por llegar.

#Mundial de Brasil