De nuevo se escuchó ayer el ruido de los helicópteros que recorrieron el espacio que va desde el Pirineo hasta el hospital más cercano. Ver sobrevolar uno de estos aparatos por encima de tu cabeza casi nunca da buenas vibraciones, porque las más de las veces transportan heridos o cadáveres de los accidentados en la montaña.

Ayer fueron dos ancianos de más de setenta años, de nacionalidad inglesa, uno de ellos herido y el otro fallecido, han dicho que por hipotermia, en los alrededores del ibón de Bachimaña en Panticosa, en la provincia de Huesca. No es una zona especialmente peligrosa, pero resbalaron en una placa de nieve helada y eso provocó el accidente.

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Ante la vista de noticias como esta, nos preguntamos por qué se producen este tipo de accidentes. En algunas ocasiones es el amor por el riesgo lo que lleva a la gente a realizar excursiones peligrosas, otras veces es la falta de preparación y no previsión de las circunstancias; casi nunca se habla de inexperiencia. Precisamente la experiencia es la que puede hacer al montañero algo más intrépido de lo que debiera, y por ello se confía demasiado. Lo que no podemos olvidar es que en la montaña, la experiencia es solo un grado, que por encima de ella hay que anteponer la prudencia. Muchos accidentes de montaña se hubieran evitado si la prudencia hubiera estado presente.

No olvidemos que la montaña es traicionera, que cuando menos lo esperamos puede sorprendernos un barranco seco que de repente se llena de agua; o puede caernos un pedrusco que baja rodando por una ladera aparentemente inocua; que podemos patinar en el suelo mojado y rompernos una pierna.

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Prudencia a la hora de hacer fotos maravillosas que, por captar una imagen perfecta puede hacer que nuestra deportiva se arrime demasiado a la orilla, una orilla que como final del camino puede ser el comienzo de nuestra muerte o como poco de un susto importante. Prudencia es ir a la montaña con ropa de abrigo suficiente, aunque sea verano, con provisiones de sobra por si nos coge la noche; con una linterna, que nunca se sabe. No voy a dar una lección sobre cultura del deporte de montaña, pero sí que voy a pedir prudencia a la hora de salir y sobre todo ahora que estamos en verano, estación proclive para hacer senderismo y escalada. Que el Pirineo es maravilloso y recorrerlo es impresionante, pero lo mejor de todo es sin duda, poderlo contar a nuestro regreso.