Ya han empezado a dispararse las flechas envenenadas de la prensa deportiva buscando culpables de la debacle que ha hecho sufrir la mayor humillación mundial a la actual campeona del mundo de fútbol. Se han escuchado multitud de versiones, tramas ocultas, traiciones internas y hasta amenazas hacia la prensa. Pero la que más me ha sorprendido es la que acusa de todo lo sucedido a la representación catalana que formaba parte de la Roja.

"Estaban cerrados en sí mismos y no se relacionaban con nadie", se ha escrito en un periódico digital. Otros también han comentado que "la facción catalana tenía el control del equipo" y que "manejaban como si fuera una marioneta a Vicente Del Bosque", como si no hubiera demostrado ya el seleccionador, en más que suficientes ocasiones, que ha sido capaz de llevar las riendas de los veintitantos jugadores que han estado convocados, allá donde hayan ido a representar a España.

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¿Por qué ese empeño en mezclar lo estrictamente futbolístico con cuestiones extra-deportivas? ¿Por qué esa obsesión en remover cielo y tierra para encontrar cualquier indicio de "trapo sucio" para airearlo a los cuatro vientos, incluso sin siquiera cerciorarse de su veracidad, con el único fin de dañar sus imágenes públicas? Y de vender a costa de lo que sea, claro...

Es hasta cierto punto comprensible, que no plausible ni respetable, que hayan piques entre hinchadas, especialmente entre Real Madrid y F. C. Barcelona, y que se digan ciertas lindezas para caldear los días previos a un partido. Pero de ahí a  dirigir una orquesta de ataques por el origen de los jugadores dista un mundo. Dejen a Mariano Rajoy y a Artur Mas que se peleen ellos, si quieren, pero que esa batalla política no ensucie el espíritu deportivo con el que debería de respetarse un espectáculo que mueve millones de seguidores en España.

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La selección ha sido humillada. ¿Y qué esperaban? Llevan todo el año, y aún más, metiéndose con ellos, en lo deportivo y hasta en lo extradeportivo, inventándose todo tipo de conflictos inexistentes con todo el mundo, la prensa no para de hacer correr ríos de tinta sucia en contra de ellos... ¿Acaso esperaban que estuvieran ahora "llenos de orgullo y satisfacción", felicísimos de darles un buen espectáculo? La prensa se encargó de poner en contra a dos jugadores que eran amigos desde hacía muchos años, como Xavi Hernández e Íker Casillas, sólo por ser uno del Barça y el otro del Madrid; de tirar por tierra a Busquets porque Del Bosque lo llevó a él y no a Arbeloa; de insultar a Piqué porque en su blog particular escribió en catalán lo que sentía por la muerte de su ex-entrenador y amigo, Tito Vilanova, o porque su mujer, Shakira Isabel Mebarak Ripoll (un segundo apellido muy catalán) incluyó una canción en su último álbum en lengua catalana, dedicada a su marido... ¿Y qué decir de todo lo que se ha hablado de #Iker Casillas? Ha pasado de ser un dios bajo los palos a estar crucificado, y todo porque a su antiguo entrenador, que está más capacitado para el teatro, se le antojó castigarlo por no hablar mal de sus compañeros catalanes de la selección.

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Ahora quieren lapidarlo públicamente, cargarle la responsabilidad del fracaso por haber encajado cinco goles ante Holanda. O por no salir ante las cámaras a decir lo que ellos querían escuchar.

Podrían citarse muchas más "noticias" de ese tipo. Y ahora ¿qué querían, que lo olvidaran todo de golpe para darle más éxitos a la Roja? ¿Tan cándidos e inocentes son que creían eso? Pues tienen lo que han estado buscando: un equipo dividido. Los catalanes afectados por un lado y los demás por el otro, y así es imposible que un equipo funcione.

Además, han inundado con todo tipo de acusaciones al seleccionador, igual que hicieron con Luis Aragonés cuando tuvo la "fatal ocurrencia" de sacar del equipo a la vaca sagrada: Raúl González. Es vergonzoso que se llamen a sí mismos "periodistas", cuando el calificativo que realmente se merecen es el de "carroñeros", que se encargan de "matar" la imagen de la gente para después restregar sus restos por todo el firmamento deportivo, alimentando su ego y su efímero poder a costa de hundir a unas personas que han sido héroes para millones de seguidores, algo que ellos, "periodisticuchos" de pacotilla, no serán aunque vivan siete vidas como los gatos. Esperemos que no se convierta en un nuevo "estilo" de hacer periodismo.

¿Buscan culpables? Que revisen las hemerotecas o, mejor y más fácil, que los busquen en el espejo, allí los encontrarán sin esfuerzo... #Mundial de Brasil