El tan aclamado Mundial de Brasil comenzó dando dolor de cabeza desde el minuto 1. Y es que, mucho antes de que el balón echase a rodar sobre el césped los problemas ya se habían convertido en el santo y seña de lo que, con toda seguridad, debiera haber sido la fiesta del fútbol. Unos problemas tan reales y potentes que no vale la pena tratar de desoírlos.

Todo empezó cuando se supo que el Mundial se celebraría en Brasil: las gentes, indignadas, pues veían como prioridad absoluta las mejoras de educación, sanidad, seguridad y lucha contra la pobreza, no dudó en salir a la calle para dar batalla; desde entonces y hasta hoy, día en el que la cita mundialista va bastante avanzada, las peleas no han dejado de sucederse en la calle.

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Heridos y destrozo del mobiliario son buena prueba de ello.

Si echamos la vista atrás podremos observar que las previsiones fueron malas, pues siempre se fue a contrapié en la construcción de los estadios, hecho que culminó en la caída de parte de la estructura del estadio inaugural, el Arena de Sao Paulo, que tuvo que ser reconstruido a marchas forzadas para tenerlo todo listo a tiempo, suceso este que se llevó por delante la vida de tres personas. El crimen organizado y las bandas son otro problema que obliga siempre a estar en guardia.

En lo futbolístico las decepciones comenzaron con la sorprendentemente ramplona victoria de los carioca, ,favoritos y anfitriones, sobre una Croacia que, lejos de mostrar el talento de joyas como Iván o Modric, exhibió un juego plano y previsible, que le serviría para llegar empatado a la recta final, momento en el que el colegiado nipón se inventaría un penalti sobre Fred, que cayó sin que tan siquiera le tocasen.

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Así abría el Mundial la selección anfitriona. En el último minuto, de penalty y gracias al árbitro; más adelante llegaría la sorprendente derrota de Uruguay, no porque lo hiciera Costa Rica, selección teóricamente muy inferior,sino porque se esperaba que Luis Suárez, el goleador charrúa pretendido por el Madrid, se convirtiera en el pichichi de este Mundial o, al menos, en un serio candidato a tal honor.

El coup de grace, sin embargo, llegaría con la decepcionante y penosa actuación del equipo español, que se las prometía muy felices desde el día en que llegase al hotel. 3 partidos clasificatorios: 1 abultado 1-5 contra Holanda con un Ramos y un Piqué desastrosos y un 2-1 contra Chile con 1 gol de penalti. Todavía queda un partido, 90 minutos de mero trámite que deberán pelearse, al menos, para ver si pueden volver a España con algún puntito en el zurrón.

Sin embargo, la decepción no ha terminado, de hecho, se demostró que hay lugar para mucho más ayer a las 00: 00, cuando, Japón y Grecia abrieron un partido que terminaría tornándose en una lucha en la que ninguno de los dos conjuntos aportaría absolutamente nada.

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El resultado 0-0 y 1 punto para cada selección en su cómputo personal del mundial; en otro orden de cosas, Rusia, decepcionante, débil y con poca chispa no sería capaz de pasar del empate a 1 ante una Corea del Sur que mereció más. Para ponerle la guinda al pastel, la selección inglesa todavía no ha cosechado 1 solo punto y no se sabe si lo tienen pensado.

Con todo una pregunta ha rondado las cabezas de muchos desde el principio, y aún sigue haciéndolo ¿Qué pasará en Brasil cuando termine el Mundial? #La Roja